El Gobierno montó un enorme despliegue policial, que incluye la llamada «súpervalla», a 17 años del asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Organizaciones sociales, de izquierda y de desocupados se manifiestan en el Puente Pueyrredón para reclamar justicia por los crímenes de ambos militantes aquel 26 de junio de 2002, durante un operativo policial en la Estación Avellaneda. Si bien los responsables materiales, el ex comisario Alfredo Franchiotti y el cabo Alejandro Acosta, tienen cadena perpetua, sigue en pie el reclamo para llevar a juicio a los responsables políticos de las muertes.