La inflación de abril en Argentina fue del 2,6%, lo que consolida una marcada desaceleración y quiebra una racha de diez meses consecutivos sin registrar bajas mensuales. Los datos oficiales, publicados por el INDEC en su último informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC), confirman que el registro perforó el piso del 3% esperado por el mercado y el sector gubernamental.

Desaceleración y freno a la inercia de precios
El indicador del cuarto mes del año expone un fuerte descenso en comparación con el 3,4% de marzo, mes que había encendido alarmas en los despachos oficiales por la presión de rubros estacionales como educación y la suba de tarifas de servicios públicos.
Esta caída del IPC nacional se alinea con la tendencia anticipada por la Ciudad de Buenos Aires, donde la medición porteña registró un 2,5% de variación mensual. A nivel país, el freno en la escalada de la canasta básica permitió consolidar este alivio temporal en las góndolas.
Alimentos y bebidas traccionaron la baja
El principal motor detrás de este comportamiento fue el comportamiento del rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas, el de mayor peso en la configuración del índice general. Tras sostener incrementos promedio superiores al 4% en el bimestre anterior, en abril promediaron aumentos entre el 1% y el 1,5%. Esta fuerte contención se atribuye, principalmente, a la notable estabilidad en los precios físicos de las carnes y sus derivados.
En contraste, los sectores que impidieron un descenso aún mayor del indicador general se vincularon a los precios regulados. Los ajustes en Transporte y comunicaciones, impulsados por la actualización de tarifas fijas y combustibles, lideraron las subas junto a esparcimiento e indumentaria.
Con este nuevo porcentaje, el primer cuatrimestre del año marca un sendero de desinflación gradual mientras el mercado evalúa si el impacto del ordenamiento macroeconómico y cambiario podrá sostener la tendencia hacia el próximo mes.
