El segundo juicio oral por la muerte de Diego Armando Maradona entra en una etapa de definiciones con declaraciones determinantes ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro. Tras las fuertes tensiones que obligaron a suspender la jornada anterior, la atención pública se concentra en la declaración testimonial de Jana Maradona, una de las hijas del astro futbolístico, quien vuelve a presentarse para aportar detalles críticos sobre los últimos días del ídolo en la internación domiciliaria de Tigre.

La familia rompe el silencio y apunta a los profesionales

La reactivación de este proceso judicial llega en un clima de extrema sensibilidad. La última audiencia debió pasar a un cuarto intermedio de urgencia debido a la descompensación de Gianinna Maradona. El incidente ocurrió cuando el neurocirujano Leopoldo Luque exhibió de forma imprevista imágenes de la autopsia del exfutbolista, provocando una crisis de nervios en su hija.

En este contexto, la citación de Jana Maradona se vuelve una pieza fundamental para la fiscalía. Durante el debate anterior, la joven había dejado en claro la postura familiar:

  • Aseguró que el entorno veía a Diego notablemente «desmejorado».
  • Ratificó que existían serias dificultades para comunicarse con él de forma directa.
  • Explicó que la familia no poseía conocimientos médicos, por lo cual confiaban ciegamente en las decisiones del equipo de salud encabezado por Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov.

Jana fue, además, una de las firmantes del documento que autorizó el traslado de Maradona desde la Clínica Olivos hacia la vivienda del barrio San Andrés, bajo la promesa de que la internación domiciliaria representaba la mejor opción para su rehabilitación.

Quiénes son los imputados y qué penas enfrentan

El debate actual se conforma tras la anulación del primer juicio oral debido al escándalo que involucró a la exjueza Julieta Makintach, apartada de la causa por autorizar la filmación de un documental. En este nuevo inicio desde cero, la Justicia mantiene en el banquillo a siete profesionales de la salud bajo una de las calificaciones más severas del código penal argentino.

Imputado

Función Médica / Rol

Leopoldo Luque

Neurocirujano y médico de cabecera

Agustina Cosachov

Psiquiatra a cargo de la medicación

Carlos Díaz

Psicólogo especializado en adicciones

Nancy Forlini

Coordinadora de cuidados (Swiss Medical)

Mariano Perroni

Coordinador del equipo de enfermeros

Ricardo Almirón

Enfermero de asistencia directa

Pedro Di Spagna

Médico clínico asignado al seguimiento

Todos ellos se encuentran formalmente acusados de homicidio simple con dolo eventual. La fiscalía argumenta que el equipo médico fue «deficiente y temerario», abandonando al paciente a su suerte a pesar de notar un claro deterioro y saber que su vida corría peligro. De ser hallados culpables por el tribunal técnico, se exponen a penas de prisión que van desde los 8 hasta los 25 años de cárcel.