El mítico cantante Carlos Alberto «El Indio» Solari falleció este 5 de junio a los 77 años. El máximo referente de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota padecía la enfermedad de Parkinson y se encontraba alejado de los escenarios.

El rock nacional está de luto. Este viernes se confirmó la muerte de Carlos Alberto «El Indio» Solari a los 77 años de edad. El legendario cantante, compositor y líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota dejó una huella imborrable en la cultura popular argentina, convocando a las mayores multitudes de la historia de la música hispana a través de sus emblemáticas «misas ricoteras».

El deceso del artista fue confirmado por su entorno cercano y medios nacionales independientes, generando una ola inmediata de dolor y homenajes en las redes sociales.

La batalla del Indio Solari contra el Parkinson

En el año 2016, arriba del escenario en un recital histórico en Tandil, el propio vocalista le había revelado a su público que «Mr. Parkinson» le estaba pisando los talones. Aquella confesión marcó el inicio de un retiro paulatino de los shows en vivo directos, aunque su producción artística nunca se detuvo por completo.

En los últimos años, el músico se había volcado al trabajo de estudio junto a su banda, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, utilizando herramientas digitales y grabaciones de voz para mantenerse en contacto directo con sus fieles seguidores.

El legado de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Nacido en Paraná el 17 de enero de 1949, el Indio Solari lideró junto al guitarrista Skay Beilinson la banda de rock más influyente de la Argentina. Con himnos generacionales como «Ji ji ji», «Un poco de amor francés», «Juguetes perdidos» y «La bestia pop», Los Redondos rompieron todas las reglas de la industria musical bajo la bandera de la absoluta independencia.

Tras la separación del grupo en 2001, Solari continuó una exitosa carrera solista que batió récords de asistencia en ciudades como Olavarría, Junín, Mendoza y Tandil, consolidándolo como un mito viviente de la cultura argentina. Su partida física marca el fin de una era, pero su poesía críptica y la masividad de su obra quedan grabadas para siempre en la memoria popular.