La Justicia de Villa Gesell investiga la trágica muerte de Isabella, una nena de casi 3 años que ingresó sin vida al Hospital Municipal Arturo Illia. El caso desató una fuerte conmoción nacional debido al oscuro historial de la madre, Lucía Sosa, a quien ya se le habían muerto otras dos hijas en circunstancias similares.

El fiscal Juan Pablo Calderón, a cargo de la UFI N°4 de Pinamar, lidera la causa caratulada preventivamente como «averiguación de causales de muerte». Mientras tanto, los organismos de minoridad retiraron del hogar a un hermanito de 4 años para su resguardo.

La autopsia contradice el relato materno

La madre, de 53 años, declaró ante los médicos que la menor había sufrido un cuadro de broncoaspiración mientras tomaba la mamadera. Sin embargo, el informe de la autopsia preliminar realizada en Pinamar debilitó esa versión:

  • El estudio determinó que Isabella falleció por una hipoxemia derivada de una asfixia obstructiva.
  • Los peritos aclararon que se trató de una muerte no traumática, descartando ahorcamientos o golpes físicos.
  • La fiscalía ordenó estudios complementarios de toxicología forense y anatomía patológica para descifrar el mecanismo exacto de la obstrucción y comprobar si existió intervención de terceros.
Síndrome de Munchausen por poderes bajo la lupa
La trama oculta detrás del caso sumó un elemento psiquiátrico clave. La abogada de familia Erika Agnes Hooft Suárez, quien intervino en expedientes previos de protección de los hijos de la mujer, reveló que Sosa cuenta con un diagnóstico de Síndrome de Munchausen por poderes.
Este trastorno se caracteriza por cuidadores que simulan, inventan o provocan patologías de manera deliberada en los menores a su cargo. Según la letrada, el historial médico del Hospital Materno Infantil de Mar del Plata ya registraba ingresos constantes de los hijos de Sosa con llamativos signos de violencia y descompensaciones respiratorias. En el juicio de 2018, la mujer y su expareja terminaron absueltos por el beneficio de la duda debido a la falta de pruebas científicas concluyentes de la época.
El desgarrador pedido de su hijo Lucas
El drama familiar escaló públicamente con el testimonio de Lucas Ruiz, de 17 años, segundo hijo biológico de Sosa y quien sobrevivió tras ser dado en adopción en su infancia. El joven rompió el silencio en televisión abierta y fue categórico:
“Pido que Lucía Sosa esté presa o en un psiquiátrico. Es una persona agresiva y sin corazón. No podés tener hijos y asesinarlos. Sabíamos que si no quedaba presa esto iba a volver a pasar”.

Lucas denunció que durante su niñez sufrió brutales palizas en esa casa y cuestionó con dureza al sistema judicial, acusándolo de ignorar sus llantos y obligarlo de forma sistemática a procesos de revinculación familiar. La justicia ahora intenta reconstruir paso a paso los últimos minutos de Isabella dentro de la vivienda de Villa Gesell para determinar las responsabilidades penales definitivas.