En una decisión sin precedentes que evita una fractura total en el fútbol mundial, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, confirmó la cancelación definitiva del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE). La iniciativa, que buscaba privatizar parte de los derechos comerciales del organismo, fue desestimada tras el rechazo absoluto de la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC).

El plan original pretendía inyectar capital privado para elevar la financiación de las federaciones miembro de 8 a 20 millones de dólares a partir de 2027. Sin embargo, la propuesta encendió las alarmas en Europa. Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, lideró una postura radical al anunciar que ninguna selección de su confederación participaría en torneos de la FIFA si el proyecto seguía en marcha. «La Copa Mundial pertenece al fútbol y jamás estará a la venta», sentenció la entidad europea.

A esta posición se sumaron Concacaf y la AFC, argumentando falta de transparencia y plazos artificialmente cortos. Con 136 federaciones alineadas en contra, Infantino no alcanzaba la mayoría simple necesaria para su aprobación. Ante el aislamiento y el riesgo de un apagón competitivo, el mandatario optó por retirar la propuesta reconociendo que «ha generado divisiones» contrarias al espíritu del deporte.