El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abandona el palacio presidencial de Áras an Uachtaráin en Dublín (Irlanda), el 12 de septiembre de 2026. Trump realiza una visita de dos días a Irlanda. EFE/EPA/NEIL HALL

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, calificó como un «desastre potencial» un eventual recrudecimiento del conflicto entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. Durante una conferencia de prensa en Dublín, el mandatario norteamericano aseguró que la disputa actual mantiene a ambos países «enfadados» y se mostró predispuesto a intervenir de manera directa para solucionar el diferendo si ambas partes se lo solicitan.

Las declaraciones de Trump se dieron tras una reunión bilateral con el primer ministro irlandés, Micheál Martin. En ese escenario, el líder estadounidense analizó la situación interna británica y cuestionó la capacidad de respuesta logística de Londres en la actualidad. (“Tienen un pequeño problema con la inmigración, con la energía y otros asuntos… no sé si van a estar dispuestos a viajar tan lejos en barcos”), lanzó el presidente, minimizando las chances de un despliegue militar del Reino Unido debido a su crisis energética y social.

Tensiones por el petróleo y reproches a Londres

Además de la situación en el Atlántico Sur, Donald Trump aprovechó la oportunidad para reprocharle al Reino Unido la falta de apoyo militar estratégico en Medio Oriente. Específicamente, cuestionó al primer ministro Keir Starmer por no haber enviado buques para custodiar el estrecho de Ormuz durante las tensiones con Irán, recordando que la economía británica depende fuertemente del petróleo que circula por esa vía.

Asimismo, sugirió una solución económica para el mercado energético global: «Si el Reino Unido abre el Mar del Norte, los precios del petróleo van a bajar muchísimo».

La contraofensiva diplomática y legal de Javier Milei

La reacción de la Casa Blanca no es casual. Ocurre apenas días después de que el gobierno argentino de Javier Milei relanzara una agresiva estrategia geopolítica para defender la soberanía sobre las islas. Mediante la publicación de los decretos 867/2026 y 868/2026, la administración libertaria designó a la Cancillería como la autoridad encargada de sancionar a corporaciones internacionales.

Hasta el momento, el Ejecutivo argentino abrió procesos sancionatorios contra 60 empresas y personas acusadas de explorar o explotar hidrocarburos de forma ilegal en la cuenca de Malvinas, en el proyecto conocido como Sea Lion.

Para blindar esta política de Estado, el Gobierno argentino implementó tres medidas clave:

  • Sistema de Articulación de la Política Exterior: Una nueva área en Cancillería (Decreto 983/2026) encargada de coordinar que ningún organismo público afecte el reclamo soberano.
  • Base Naval Integrada en Ushuaia: El relanzamiento y financiamiento de un polo logístico antártico y un muelle para buques de gran porte.
  • Ley de Defensa de la Soberanía Nacional: Un proyecto de ley que busca penalizar severamente a proveedores y pesqueras vinculadas a las operaciones británicas en las islas.

Mientras la Justicia Federal argentina avanza en las causas contra las petroleras extranjeras, la irrupción de Donald Trump añade un condimento de enorme peso internacional a un conflicto histórico que vuelve a encender las alarmas de la diplomacia global.