En Villa Tranquila, asentamiento precario ubicado Avellaneda en la zona sur del conurbano bonaerense, desbarataron «la escuela del robo», un hombre en compañai de sus hijos reclutaba jóvenes de entre 12 y 14 años, y les enseñaba a robar en la vía pública.
El acusado es Eduardo Acosta, quien lideraba «el negocio». La banda reclutaba chicos de la calle en Capital Federal y provincia de Buenos Aires. El contacto con los menores lo realizaban en estaciones ferroviarias, allí buscaban chicos y les ofrecían comida y dinero, a cambio los hacían robar en las estaciones de trenes.
Luego los chicos debían viajar a Villa Tranquila para entregar lo robado en el día. Los explotadores en algunos casos los premiaban con remeras y zapatillas.
Fernando Cartaseña, fiscal de La Plata, es quien comenzó la investigación que dio con la banda a partir de la búsqueda de un menor desaparecido. «Es un delito de trata de personas, es delito federal», y agregó: «La trata es la captación de personas, su traslado y explotación».
La Policía allanó el lugar y encontró: dos armas nueve milímetros, una escopeta de dos caños y una carabina con mira telescópica y puntero láser.
El negocio ilegal se descubrió porque una madre de La Plata comienza a buscar a su hijo, que lo había denunciado como desaparecido, y lo encuentran en dicha casilla

