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Por el caso, que podría encuadrarse en la figura de ‘mala praxis’, quedaron dos profesionales imputados,  un médico que atendía en uno de los dos consultorios allanados ayer del Sanatorio de  la Trinidad y otra médica, quien sería la que firmaba las recetas para que Fort pudiera acceder a una cantidad de dosis de morfina por semana
 
A horas de conocerse un informe preliminar de la autopsia realizada a Fort, el juez Diego Sluptzky ordenó que un equipo de la División Delitos Contra la Salud de la Policía Federal ingresara al Sanatorio La Trinidad y secuestrara distintos estudios médicos que se realizaron en los días previos al deceso del empresario, además de las constancias de anteriores internaciones.  

Esta documentación, no había sido aportada por la empresa médica cuando se secuestró la historia clínica del paciente. 

En la causa, en la que también interviene la fiscal Marcela Sánchez, la médica del sanatorio La Trinidad,  ya habría designado a un abogado defensor y habría presentado peritos de parte. 

No se descarta además  que quede  imputado un enfermero que estuvo trabajando en terapia intensiva en la madrugada del 25 de noviembre pasado, día del sorpresivo fallecimiento de Fort. 

Según la autopsia, el cuerpo de Fort padecía, al momento del fallecimiento, un «cuadro infeccioso generalizado». Los forenses encontraron un foco infeccioso en su rodilla operada y también en una prótesis que  llevaba en la columna, aunque advirtieron que aún es prematuro saber si esto le causó la muerte.   La Trinidad había informado que Fort falleció el pasado lunes 25 de noviembre de un paro cardiorrespiratorio, como consecuencia de una «hemorragia digestiva masiva».

 

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