El joven Nicolás Pérez Gatti, de 19 años, que trabajaba como repartidor de pizzas en la ciudad de La Plata, fue asesinado de un tiro en la cabeza. Nicolás llegó a entregar el pedido al vecino que lo había solicitado, luego cuando estaba por retirarse fue baleado, y el propio cliente fue quien dio aviso a la Policía tras haber escuchado la detonación, se asomó por la ventana y vio a Gatti tirado en la vereda con la moto encima. Fue trasladado al hospital San Martín, donde murió horas después de haber ingresado.