En la clausura de la 82 Asamblea General de la Unión de Superiores Generales (USG) de los institutos religiosos masculinos, el Papa Francisco se centró en los hijos de padres separados, o de parejas del mismo sexo.
«Recuerdo el caso de una niña muy triste que al final le confesó a la maestra el motivo de su estado de ánimo: ‘La novia de mi madre no me quiere'», expresó el Papa
«El porcentaje de chicos que estudia en los colegios y que tienen a sus padres separados es muy elevado. Las situaciones que vivimos hoy, por tanto, plantean nuevos desafíos que para nosotros, a veces, son incluso difíciles de comprender. ¿Cómo anunciar a Cristo a estos chicos y chicas?».
«El educador tiene que estar a la altura de las personas que educa, debe preguntarse cómo anunciar a Jesucristo a una generación que cambia. La tarea educativa hoy es una misión clave, clave, clave», arengó.
Por último se preguntó sobre el rol de la Iglesia en las parejas homosexuales: «¿Cuál es la actitud de las Iglesias locales hacia el Estado como promotor de uniones civiles entre personas del mismo sexo y ante las personas que las protagonizan?. ¿Qué atención pastoral se puede dar a quienes han elegido vivir bajo este tipo de uniones?».

