Cuentas falsas usan fotos y videos de otros usuarios en Instagram para ofrecer servicios sexuales

Publicado: 30-03-2021

En el mundo se publican aproximadamente 300.000 historias y 80.000 fotos por minuto tan solo en Instagram. En Argentina tiene 21 millones de usuarios, el 71% de los usuarios, tienen menos de 35 años, los usuarios pasan casi 1 hora promedio por día.

A los adolescentes les encanta Instagram por muchos motivos, pero el más importante es que allí es donde están sus amigos, allí están sus ídolos, sus intereses y su propio perfil o varios perfiles, para presentar una imagen de ellos mismos a sus amigos, al mundo y otro a sus padres. Según las condiciones de uso, deben tener al menos 13 años, pero no existe un proceso de verificación, por lo que es muy fácil que niños menores de 13 años abran una cuenta.

Las “finstas” son cuentas adicionales de Instagram que están completamente separadas unas de otras. “Finsta” significa “Instagram falso”; estas cuentas reflejan la imagen auténtica del adolescente y la idea es que solo la vean amigos muy cercanos. El “rinsta” es el Instagram “real”, en donde publican cosas seleccionadas para su público, y proyectan el tipo de persona ideal en Internet que es difícil de lograr en la realidad. No todo menor tiene más de una cuenta, pero Instagram permite tener hasta 5 cuentas por usuario.

Instagram dice no permitir la actividad de cuentas falsas y bloquea millones diariamente. Pero los delincuentes tienen una fuente inagotable de materia prima. Los estafadores buscan en IG, FB, TikTok, entre otras, perfiles públicos para copiar fotos y videos para cometer ilícitos, pero especialmente en IG en donde preadolescentes y adolescentes suelen exponerse especialmente a través de sus “finstas” en donde canalizan enérgicamente su necesidad de cosechar “likes”.

Las bandas de delincuentes están utilizando servicios de sitios web gratuitos como “Wix”, crean páginas que se hacen pasar por un sitio de trabajo sexual como OnlyFans o AdmireMe, prometiendo a sus clientes imágenes explícitas a cambio de dinero e información personal, también utilizan las RRSS, para promocionar su oferta y hacerse pasar por la cuenta original.

A pesar de que Instagram declara “borrar” gran cantidad de cuentas de dudosa identidad, los esfuerzos parecen no ser suficientes, ya que mecánicamente se vuelven a regenerar nuevas cuentas falsas, además y lamentablemente para aquellas víctimas que han denunciado la cuenta apócrifa en donde eran utilizadas sus fotos y que estas fueron “eliminadas”, aún hoy en sus cuentas reales reciben propuestas de envío de dinero a cambio de fotos y videos íntimos, eróticos, etc. Si bien muchas mujeres y padres de adolecentes pudieron denunciar las cuentas falsas y pedir la eliminación, demostrar que se trata de una actividad ilegal parece una tarea difícil, dar con la identidad del autor mucho más.

Además de la comisión de un delito económico, existe una afectación de la imagen y reputación de las personas, que difícilmente pueda ser medida en términos económicos, como agravante nada impide que una víctima que denuncio y que logro que IG borre la cuanta falsa, vuelva a ser objeto de la apropiación de su imagen. Los controles para evitar que esto ocurra no existen en las RRSS.

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