
Este martes, la abogada Agostina Páez se sienta en el banquillo de los acusados en Río de Janeiro. Imputada por injuria racial, la joven santiagueña pasó de un altercado en Ipanema a una pesadilla legal que podría dejarla tras las rejas por más de una década.
RÍO DE JANEIRO. – Lo que comenzó como un viaje de descanso terminó en un laberinto judicial sin precedentes para un ciudadano argentino en suelo brasileño. Este martes 24 de marzo, la justicia de Brasil dará inicio a la audiencia de instrucción y juzgamiento contra Agostina Páez, la abogada de 29 años detenida desde enero bajo cargos de racismo y desacato.
Páez, quien actualmente cumple arresto domiciliario con tobillera electrónica, llega a esta instancia tras un giro drástico en su estrategia. Luego de semanas de hermetismo, la joven publicó un video en el que, visiblemente afectada, pidió perdón: «Cometí un error grave por ignorancia», confesó, intentando bajar la tensión de un caso que ha indignado a la opinión pública local.
La suma de todos los miedos
El escenario para la argentina es sombrío. La fiscalía no dio tregua y acumuló tres hechos distintos de injuria racial —ocurridos en un bar y contra empleados de un edificio—, lo que eleva la expectativa de pena a un máximo de 15 años de prisión. Bajo la nueva legislación brasileña, la injuria racial es un delito imprescriptible y no excarcelable, lo que ha endurecido las condiciones de su detención.
Desde su entorno aseguran que Agostina teme por su integridad física si es trasladada a una unidad penitenciaria común. Su defensa buscará apelar a la falta de antecedentes y al pedido de disculpas para evitar una condena efectiva que la mantenga lejos de su país por años.
Un mensaje para el turismo
El caso de Páez se ha convertido en un «caso testigo» en Brasil. Las autoridades judiciales buscan enviar un mensaje claro a los turistas extranjeros: la tolerancia cero frente a actos de discriminación no es solo una consigna política, sino una realidad penal que hoy tiene a una profesional argentina al borde de la sentencia más dura de su vida.