Un hombre que era buscado por el crimen de Yasmín Chacoma, la niña de once años que fue encontrada violada y estrangulada en un descamado de la ciudad de Comodoro Rivadavia, fue detenido éste martes por la mañana en Puerto Madryn. Se trata de Miguel Ángel Pallalaf, de 40 años, quien era buscado intensamente por el crimen de la niña, cometido el 14 de septiembre pasado. Pallalaf fue interceptado por una comisión policial cuando caminaba cerca de la playa junto con dos perros. Ante fisonomía y tatuajes características del prófugo buscado, disimulados por una barba crecida, los policías decidieron interrogarlo. Una vez llevado a la comisaría de la zona, lograron identificar al hombre, que había intentado convencer a los oficiales que tenía otro nombre y no llevaba documento.Pallalaf, recordemos que habia gozado de ‘salidas transitorias’, otorgadas por el juez de Ejecución de Trelew, Fabio Monti, quien habia manifestado que le brindó dicho beneficio en base a su conciencia, a la normativa y a lo que expusieron las partes.
Monti fue quien autorizó en marzo del 2013 las salidas transitorias a Pallalaf, quien cumplía desde el 21 de setiembre de 2005 nueve años de prisión por dos hechos de abuso sexual en Trelew. Pese a que recién terminaría de cumplir la condena el 20 de setiembre de éste año, a pedido de la defensa el juez Monti le dio autorización en marzo último para salir a capacitarse en un taller de carpintería en el municipio de Trelew.
El Ministerio Público Fiscal en esa audiencia de revisión se opuso porque consideraba que el imputado no había recibido el tratamiento psicológico necesario, pero la Defensa sostuvo que sí y que había sido asistido por una psicóloga del Hospital Zonal.
“No tengo la verdad absoluta, puedo haberme equivocado. Puede haber críticas y las acepto, pero tengo experiencia y no tomo decisiones alocadas”, se defendió el juez. “No se evidenciaban síntomas patológicos”, acotó, aclarando que “debo cumplir con la ley que dice que cuando un condenado cumple la mitad de la condena y ciertos requisitos, tiene el derecho a obtener salidas transitorias. El fin del encierro es la reinserción social del delincuente”.
Monti otorgó las salidas a Pallalaf tres veces por semana. Eran dos horas al taller de carpintería. El organismo de capacitación debía informar a la Oficina Judicial cualquier inasistencia. El abusador fue al taller en marzo y abril, pero en mayo se recibe la información de que un día no había asistido. La Fiscalía toma conocimiento y el mismo día que el juez Monti es anoticiado dicta la rebeldía y captura. Desde mayo, entonces, se hallaba prófugo. Cuatro meses después atacaría a Yasmin Chacoma. Así por lo menos lo estableció el ADN que se encontró de él en el lugar.
Pero el sistema volvió a fallar, ya que pese a obtener de manera eficiente las pruebas en el lugar del homicidio recién 40 días después se pudo saber que el implicado en el aberrante crimen era Pallalaf cuando se comparó su ADN que dio un 99,9 por ciento de certeza.
La Policía lo buscó en Río Negro, su lugar natal, pero no lo halló. Su fotografía se difundió por todas las provincias de la Argentina y las estaciones de policía. El juez Monti, mientras tanto, se permite ser irónico cuando dice que “no tengo la bola de cristal para ver lo que puede pasar en el futuro”, mostrándose crítico con la falta de un adecuado servicio penitenciario en la Provincia del Chubut. Considera que en Chubut “el encierro se transforma en un mero depósito de personas, sin tratamiento penitenciario”. Con ello justifica haber liberado a Pallalaf.
“El tema es qué hacemos con ese sujeto que está preso. Si se transforma en un mero encierro y depósito, no hay posibilidades de que la persona pueda cambiar sus pautas de vida. Al Estado y a la sociedad no le sirve. La finalidad es que pueda cambiar su conducta”

