Miercoles 22 de Mayo de 2024

DONDE ESTA CHRISTIAN SCHAERER, HOY 10 AÑOS. EL SECUESTRO. LOS PROFUGOS

Publicado: 21-09-2013

 

68317_nSe cumplen 10 años del secuestros de Christian Eduardo Schaerer, un joven correntino que entonces tenía 21 años, y por él se pagó 277.320 dólares pero los delincuentes que se lo llevaron no los liberaron.

Christian Schaerer fue secuestrado el domingo 21 de septiembre de 2003 en la puerta de su vivienda ubicada en el barrio Las Tejas de la capital correntina.

 El dinero del rescate  fue entregado por la madre del joven, Pompeya Gómez, en Ciudad del Este, Paraguay. Mientras, su hijo estaba cautivo en Uruguayana , Brasil.

La causa tuvo dos juicios en los que condenaron a 7 imputados, se absolvió a 6 y hay dos prófugos: Rodolfo “El Ruso” Lorhman y Horacio “Potrillo” Maidana.
En el primer juicio fueron condenados el abogado Angel Barbieri y Horacio Barczuk (quien cuidaba al joven), a 25 años de prisión , y Judit Alvarenga (secretaria de Barbieri) a 8 años
En el segundo juicio, Raúl Salgán y Cristian Carro Córdoba – uno de los principales laderos de Lohrman– recibieron condenas a 25 años ; Gonzalo Adrián Acosta, una de 16 años, y Claudio Cornelli Belem, una de 12. Fueron absueltos cuatro miembros de la familia de Salgán y un ex suboficial de la Policía Federal que fue acusado de haber alertado a la banda de un allanamiento .

El Gobierno nacional ofrece una recompensa de 100 mil dólares para quienes aporten datos que permitan la detención de Rodolfo José “El Ruso” Lohrmann Krenz y José Horacio “Potrillo” Maidana, ambos prófugos en la causa en que se investiga el secuestro y el hallazgo  de Christian Schaerer.
El ofrecimiento tiene alcance internacional, pues es válido no sólo para quienes aporten datos en la Argentina sino también en Paraguay, Brasil y Uruguay.
 
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José Rodolfo Lorhman y José Horacio  Maidana conformaba la banda llamada de “la Triple Frontera”. El primero fue discípulo dilecto del Gordo Valor en los 80, asaltante de bancos y blindados en los 90, y cerebro de los más resonantes secuestros extorsivos de esta década. Es un personaje escurridizo a quien en un tiempo toda la policía y las fuerzas de seguridad del país lo buscaban intensamente, pero él difícilmente se muestre en público por el riesgo a ser reconocido.
Una vez, un compañero de andanzas manifestó “que no se iba a entregar, y si lo acorralaban iba a llevarse a unos cuantos uniformados”. Las fuentes judiciales no abrigan muchas esperanzas de que el Ruso, tal su apodo, pueda ser capturado en el corto plazo porque su capacidad de movimiento es casi infinita debido al poder económico que acumuló en los últimos tiempos.

Él y su principal socio, José Horacio Maidana, estuvieron involucrados por lo menos en ocho secuestros que les reportaron mucho dinero, con el que se cree montaron negocios clandestinos en países del Mercosur, donde, según se sospecha, todavía se mueven sin ser detectados. También recaudaron por narcotráfico, lavado de dinero y crímenes varios cometidos en la Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

Lorhman nació en Concordia el 5 de febrero de 1965 y al cabo de unos años se radicó junto a sus padres y sus dos hermanas en Lima. Allí aprendió el oficio de ladrillero, pero rápidamente se pasó al cuatrerismo.

Luego robó automóviles y finalmente se sumó a los piratas del asfalto, liderados por Luis Valor (Gordo). Su radio de acción estaba entre Zárate, Campana, San Nicolás y Pacheco, donde saqueaba camiones de todo tipo, en especial los que transportaban fármacos.

Después de tres años en la cárcel de Olmos por delitos comunes, buscó las fronteras.
En Paso de los Libres conoció a José Horacio Maidana, alias Potrillo. Compatibilizaron a la perfección. El Ruso, con sus dotes de mando, se encargó de conducir la banda en terreno.

En cambio, Potrillo, correntino de nacimiento, de aspecto duro y ordinario, hoy tendría 52 años y 1,90 metro de estatura, igual que Lorhman, pero es menos dúctil en público. Lo suyo es mayormente la planificación. Se encargó de armar el entramado de mensajes de correo electrónico que sirvió para intercomunicar a la banda antes, durante y después del secuestro de Christian. Además fue quien negoció con el padre de la víctima la entrega del dinero, monto, etc. Maidana cultiva un perfil bajo; las fotografías que constan en los expedientes de la investigación son escasas y la relación con sus padres, un ex prefecto y una empleada de la terminal de Paso de los Libres, es nula desde hace años. También tiene un hermano que es médico y trabaja en la ciudad fronteriza.
José Horacio Maidana es más inteligente y aún más escurridizo que su socio; se especula que no los capturan porque se mueven mediante el soborno y las amenazas. Dicen de ellos que “son bancos móviles: en los puestos camineros pueden poner hasta 10 lucas para seguir viaje”.

“El Ruso y el Potrillo son muy hábiles, saben ocultarse, pero sobre todo aprovechan las limitaciones que tienen sus perseguidores (cuando se los buscaba). Estas fueron las escuelas de estos dos hombres, dueños del secreto sobre el paradero de Christian. Para descifrarlo, sólo se tiene a testigos que saben menos que la policía, a cómplices que mantienen el pacto de silencio por miedo a la vendetta, que ni aún los cien mil dólares estadounidenses ofrecidos a quienes brinden información para su captura los conmueven.