
El mundo del espectáculo argentino quedó conmocionado luego de las impactantes revelaciones de Valentín Yankelevich, hijo de la recordada actriz Romina Yan. En una íntima y desgarradora entrevista, el joven de 23 años rompió el silencio sobre el infierno de violencia física y psicológica que vivió junto a su hermano mayor, Franco, a manos de su padre, Darío Giordano, tras el trágico fallecimiento de su madre en 2010.
Golpes, castigos y el peso del silencio
Según el crudo relato de Valentín, el calvario comenzó cuando él tenía apenas 9 o 10 años, en pleno duelo por la pérdida de su mamá. Lo que inicialmente se disfrazó de «límites» estrictos derivó rápidamente en sistemáticas agresiones físicas y un severo maltrato psicológico.
El joven piloto de TC2000 detalló que la convivencia con su progenitor se volvió un escenario de terror diario:
- Castigos físicos desmedidos: El maltrato no se limitaba a gritos, sino que incluía golpes directos hacia él y su hermano Franco.
- Manipulación y aislamiento: Giordano utilizaba el miedo para asegurar el silencio de los menores, logrando que no se animaran a contar lo que ocurría puertas adentro por temor a represalias aún mayores.
«Vivíamos con miedo constante», confesó Valentín, exponiendo cómo la violencia intrafamiliar se naturalizó en ese hogar durante años ante la ausencia de una figura protectora materna.
Los almuerzos de los miércoles: la vía de escape
El punto de inflexión en la vida de los hermanos llegó gracias a una rutina familiar que terminó salvándoles la vida. Su abuelo, el reconocido productor Gustavo Yankelevich, tenía por costumbre retirar a sus nietos del colegio una vez por semana para almorzar a solas con cada uno.
Fue en uno de esos almuerzos, en una pizzería, donde Valentín no aguantó más y se quebró: «Abuelo, papá me pegó», le confesó.
La respuesta de Gustavo fue inmediata y determinante. Lejos de dudar o minimizar la situación, el productor les creyó por completo desde el primer segundo. «Esa misma tarde mi abuelo me prometió que no iba a volver a pasar, y cumplió», relató el joven con profunda emoción.
Un rescate judicial y un nuevo hogar
La confesión desencadenó un complejo proceso legal impulsado por Gustavo Yankelevich para obtener la custodia de los menores. A los 12 años, Valentín y Franco pudieron armar sus valijas y mudarse definitivamente a la casa de su abuelo, dejando atrás los años de abusos.
Para Valentín, la figura de Gustavo excede por completo el rol tradicional de un abuelo: «Él es mi papá, mi maestro y el hombre que me salvó la vida».
La defensa de la familia y el dolor de Azul
La repercusión de la entrevista generó una oleada de repudio hacia Darío Giordano y una inmediata reacción protectora por parte de Gustavo Yankelevich en sus redes sociales, quien expresó su inmenso orgullo por la valentía de sus nietos.
Asimismo, ante las inevitables comparaciones y comentarios en redes sobre Azul, la hermana menor que decidió quedarse a vivir con su padre tras el conflicto judicial, Gustavo fue tajante en su cuenta de Instagram: «No la comparen, por favor. Ella también sufrió mucho», dejando en claro que las secuelas de la violencia afectaron a toda la familia y exigiendo respeto por el dolor de su nieta.
