Sábado 22 de Junio de 2024

EL PAPA DE CANDELA DIJO «DETRAS DE ESTOS DELITOS HAY GENTE MUY PODEROSA, LO DE ROBERTO ANIBAL NO FUE UN ACCIDENTE»

Publicado: 03-05-2013

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Alfredo, el padre de Candela Sol Rodríguez, habló desde la cárcel de José León Suárez, y se despachó contra la justicia mientras que también defendió a ultranza a su esposa Carola Labrador y disparó: «Detrás de estos delitos hay gente muy poderosa».
Con temor y visiblemente golpeado por el asesinato de su hija de 11 años en 2011, el padre de Candela expresó que «Carola está al tanto de toda la investigación porque yo ni quise ver las noticias referidas al caso».
«Cuando mi hija aparece en la tele, cambio de canal, ya que desde acá no puedo hacer nada. Me llega información de todos lados, pero estoy esperando a salir. Una cosa es lo que dice la justicia y otra diferente es lo que pueda sentir yo, como padre», sostuvo Alfredo.  «Yo no creo que el testigo (Roberto Aníbal) haya sufrido un accidente. Al tipo ya lo habían baleado y había denunciado amenazas», dijo.
Aníbal era el testigo que usó la Bonaerense para armar la causa que luego se desmoronó. La semana pasada explotó su casa de Moreno y murió. 
«Nadie se imagina la tristeza que tengo. No puedo sonreír, ni ser feliz, y sé que jamás voy a poder volver a serlo. No puedo ver las fotos de Candela. Todos los días espero que Dios me lleve para acompañarla. Necesito estar a su lado una vez más. Pero todavía no es mi momento. Muchos pueden aprovechar lo que acabo de decir para suicidarme», advirtió.
Sobre las versiones que señalan al asesinato de Candela a actividades ilegales de su familia, el padre de la niña aseveró que «eso es una gran mentira. El único torcido acá soy yo. Carola es una mujer que trabajó toda su vida para ganarse el pan. Dicen que me llevé un camión de dos millones de dólares, pero eso también es mentira».
«La que tiene que darme explicaciones a mí es la justicia. Hay mucha gente que tiene que ir presa por encubrimiento, empezando por el fiscal y su secretaria, Guillermina Rappazzo, una soberbia que nunca nos creyó nada. En esos días desaparecieron muchas chicas en Hurlingham. ¿Por qué no se investigó nada de eso?».
«Quiero sentarme cara a cara con el asesino, pero no para matarlo. No busco venganza, sólo quiero saber por qué lo hizo», concluyó el padre de Candela.