Martes 10 de Marzo de 2026

Escalada en Medio Oriente: EE.UU. hunde portaaviones de drones iraní e Israel ataca sede de Hezbollah

Publicado: 10-03-2026

 

El conflicto en Medio Oriente entró en una fase de intensa confrontación naval y terrestre esta semana, con Estados Unidos confirmando la destrucción del principal buque iraní de lanzamiento de drones y Israel lanzando bombardeos masivos contra infraestructura clave de Hezbollah en Líbano.

Según el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), fuerzas estadounidenses atacaron y dejaron en llamas el IRIS Shahid Bagheri, descrito por el almirante Brad Cooper como un «portaaviones de drones» comparable en tamaño a un portaaviones de la Segunda Guerra Mundial. El buque, convertido de un buque contenedor y comisionado en 2025 por la Armada del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC), fue alcanzado en las primeras horas de la Operación Epic Fury, lanzada el 28 de febrero tras el asesinato del líder supremo iraní Alí Jamenei. CENTCOM reportó que más de 30 buques iraníes han sido hundidos o destruidos hasta ahora, degradando severamente la capacidad naval de Teherán en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz.

El presidente Donald Trump calificó los avances como una «paliza» al régimen iraní y advirtió que cualquier intento de minar el estrecho provocaría consecuencias «de un nivel jamás visto». Irán, por su parte, negó pérdidas significativas y difundió reclamos no verificados de daños a portaaviones estadounidenses como el USS Abraham Lincoln, desmentidos por Washington como «propaganda falsa».

En paralelo, Israel intensificó su ofensiva contra Hezbollah en respuesta a lanzamientos de misiles y drones desde Líbano, que el grupo chií atribuyó a la «venganza» por la muerte de Jamenei. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ejecutaron oleadas de ataques aéreos en los suburbios sur de Beirut (Dahiyeh), zona bastión de Hezbollah, golpeando sedes de mando, el Consejo Ejecutivo, instalaciones navales y almacenes de vehículos aéreos no tripulados. Reportes indican impactos en hasta diez edificios de gran altura con infraestructura militar, junto a órdenes de evacuación masiva que desplazaron a cientos de miles de civiles. El balance libanés supera los 200 muertos y miles de heridos desde el reinicio de hostilidades el 2 de marzo.

Hezbollah respondió con barrages de cohetes hacia el norte de Israel, activando sirenas en ciudades como Nahariya y causando daños limitados. El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que los ataques buscan «debilitar el liderazgo» iraní y sus proxies, mientras prometió que la campaña «continuará sin pausas».

El conflicto, iniciado con miles de ataques coordinados EE.UU.-Israel contra objetivos iraníes (incluyendo bases de misiles, defensas aéreas y depósitos petroleros), ha causado cientos de muertes, interrupciones en el suministro de energía y un repunte en los precios del petróleo (Brent superó los 90 dólares por barril en picos). La ONU advirtió de una «emergencia humanitaria mayor» y riesgo de escalada regional, con involucramiento de proxies iraníes en Irak, Siria, Yemen y el Golfo.

Mientras Trump insiste en que la guerra está «prácticamente terminada» y evalúa opciones para asegurar el uranio iraní, Irán —bajo el nuevo liderazgo interino y con Mojtaba Jamenei como posible sucesor— promete «ojo por ojo» y rechaza cualquier rendición. La comunidad internacional, incluyendo el G7 y potencias como China y Rusia, observa con preocupación el posible cierre total del Estrecho de Ormuz, ruta vital para el 20% del petróleo mundial.

La situación sigue volátil, con actualizaciones constantes desde el terreno y sin señales claras de desescalada inminente.

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