Una red de fiestas clandestinas donde se suministraban propofol y fentanilo de forma intravenosa sacudió al mundo de la salud porteño. El caso, que ya involucra a dos profesionales del Hospital Italiano imputados, dos muertes sospechosas y el robo sistemático de anestésicos, genera gran conmoción en Argentina.

Todo comenzó con la muerte del anestesista Alejandro Zalazar, de 31 años, encontrado sin vida el 20 de febrero en un departamento de la calle Juncal al 4600, en el barrio de Palermo. Según la autopsia, falleció por una sobredosis de propofol y remifentanilo. En el lugar se halló una vía intravenosa en su pie y elementos médicos descartables que pertenecían al Hospital Italiano.

Días después se conoció una segunda muerte: la del enfermero Eduardo Bentancourt, de 44 años, hallado sin vida en su departamento de Palermo. Junto a su cuerpo había decenas de ampollas de propofol, fentanilo, midazolam y otras sustancias, además de jeringas y guantes descartables.

Médicos imputados y “Propofest”

La Justicia investiga a dos profesionales del servicio de anestesiología del Hospital Italiano:

El anestesista Hernán Boveri, quien renunció al hospital.
La residente de tercer año Delfina Lanusse (conocida como “Fini”).
Ambos están imputados en libertad pero con prohibición de salir del país. Según las investigaciones, en estas fiestas privadas (a las que se accedía pagando en dólares) se ofrecían “viajes controlados” con dosis intravenosas de propofol y fentanilo, utilizando bombas de infusión y personal médico para monitorear a los participantes y asistirlos en caso de apnea respiratoria.

Los allanamientos realizados en domicilios particulares y en la Asociación de Anestesia permitieron secuestrar gran cantidad de medicamentos robados del hospital.