Huella digital en escuelas porteñas
Publicado: 25-02-2026

El sistema de control de presentismo docente mediante huella digital comenzó a aplicarse de forma obligatoria en todas las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires con el inicio del ciclo lectivo 2026.
La medida, oficializada por el Gobierno porteño en diciembre de 2025 a través de la Resolución que crea el Registro Digital de Asistencia (RDA), reemplaza el tradicional libro de firmas en papel por un registro biométrico. Docentes y personal no docente deben registrar su ingreso y egreso diario escaneando su huella dactilar en dispositivos instalados en los establecimientos educativos estatales.
El enrolamiento biométrico —la captura previa de las huellas— fue obligatorio y debió completarse antes del 22 de diciembre de 2025 para garantizar el funcionamiento del sistema desde el primer día de clases.
Según el Ministerio de Educación de la Ciudad, a cargo de Mercedes Miguel, el objetivo es modernizar los procesos administrativos, reducir la burocracia asociada al manejo de documentación manual y aumentar el tiempo efectivo dedicado a la enseñanza. Las autoridades destacan que el RDA ofrece mayor transparencia, trazabilidad en tiempo real y facilita la integración con la liquidación de haberes, incluyendo bonificaciones por asistencia.
“La implementación de la huella digital es parte de nuestro plan estratégico que busca digitalizar todos los procesos administrativos escolares para que aumente el tiempo de enseñanza y aprendizaje y disminuya la carga burocrática que genera la administración en papel”, expresó la ministra Miguel al anunciar la medida.
El sistema forma parte del Plan Buenos Aires Aprende, que busca digitalizar la gestión escolar en su conjunto. Los dispositivos son certificados y homologados, y se establecieron protocolos de contingencia en caso de fallas técnicas, con obligación de reportar incidencias a las direcciones correspondientes.
Sin embargo, la iniciativa generó rechazos en sectores de la comunidad educativa. Algunos gremios docentes, como Ademys, cuestionaron la obligatoriedad del registro biométrico por posibles implicancias en la privacidad de datos sensibles y autonomía laboral. Críticas también apuntaron a la priorización de esta tecnología frente a otras necesidades de infraestructura escolar, y hubo presentaciones formales de rechazo y marchas en diciembre de 2025.
Hasta el momento, el Gobierno porteño mantiene que el mecanismo es el único válido para acreditar presentismo y que contribuye a una administración más eficiente y equitativa en las más de 600 escuelas estatales de la jurisdicción.