El fútbol mundial vivió una jornada histórica y de profunda emoción en el Estadio Monumental. Lionel Messi se despidió oficialmente de la Selección Argentina en un partido amistoso ante Benín, cerrando una de las eras más gloriosas del deporte de todos los tiempos. A sus 39 años, el astro rosarino vistió la camiseta albiceleste por última vez, dejando un vacío inmenso pero un legado imborrable.

El encuentro, que terminó con una victoria por 3-0 para el conjunto dirigido por Lionel Scaloni, funcionó como la excusa perfecta para homenajear al máximo ídolo popular del país. Fiel a su estilo cinematográfico, el capitán argentino no quiso ser un mero espectador de su propio tributo: Messi selló su retiro internacional anotando un gol de penal y brindando dos asistencias, haciendo delirar a los miles de fanáticos presentes.

La decisión ya había sido comunicada de forma premeditada el pasado 31 de agosto a través de una emotiva carta pública. En ella, el «10» confesó que la resolución final la tomó el 21 de julio, apenas dos días después de disputar la final del Mundial 2026 frente a España. «Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar», rezaba el fragmento más crudo y honesto de su texto de despedida.

Tras 21 años de romance absoluto con la celeste y blanca, el crack del Inter Miami se marcha con cifras inalcanzables: es el máximo goleador histórico y el jugador con más presencias en la historia del combinado nacional. Además de las estadísticas, Messi le regaló al país la etapa más ganadora del siglo, coronada con la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el histórico Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024.

La noche también marcó el adiós definitivo de otro pilar de la «Scaloneta», el defensor Nicolás Otamendi, completando una velada de nostalgia, lágrimas y ovaciones que quedará grabada para siempre en las páginas doradas del fútbol argentino.