En pleno centro de San Martín y a plena luz del día, cinco delincuentes cubiertos con gorras y anteojos de sol, simulando ser empleados del lugar, entraron a la parte administrativa de la empresa avícola para la que trabajaba Horacio Álvarez y se dirigieron directamente a la oficina de la víctima para robarle la recaudación. El contador recibió un tiro en la ingle cuando se resistió al robo.