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Las pericias psicológicas a Pablo Garcia Alverti , quien en febrero último atropelló y mató a un vigilador en la Panamericana cuando manejaba en estado de ebriedad, comenzarán este miércoles en la localidad bonaerense de San Isidro
La audiencia estaba programada para las  10.30 en la sede de la Asesoría Pericial ubicada en la calle Moreno 623… Pero, no se llevarán a cabo porque se cumple el primer aniversario de muerte de su madre. Según los primeros trascendidos, el hijo de Aliverti se presentaría a partir del 30 de este mes.
Las pericias psicológicas entonces se desarrollaran desde ese dia  y 1 de octubre, mientras que los exámenes psiquiátricos serán el 2, 8 y 9 de ese mes.
El siniestro ocurrió el 17 de febrero cuando García iba solo conduciendo su Peugeot 504 en el ingreso al ramal Pilar en su cruce con la ruta 25 cuando embistió a Reinaldo Rodas (53), que iba en bicicleta por la banquina y por el impacto ingresó por el parabrisas y quedo dentro del habitáculo, al lado del conductor.
García explicó que nunca intentó escapar tras el incidente, ya que «podría haber tomado cualquiera de las salidas que se indican en la Panamericana», y no lo hizo.
Luego afirmó que la empleada del peaje desmintió en su testimonio las versiones periodísticas sobre que había trasladado a la víctima durante 17 kilómetros sobre el capó del auto y que había bromeado al llegar a la cabina del peaje sobre si tenía que «pagar doble».
«Esas versiones que afectan al sentido común, tras ser repetidas en innumerables oportunidades y ni siquiera desmentidas a la ligera, instalaron un imaginario colectivo de `Atropelló, Mató y Huyó´», dijo.
García declaró a comienzos de mayo, a través de un escrito en el que responsabilizó a Rodas por estar circulando en bicicleta por la autopista, que no se detuvo porque entró en «estado de shock» y pidió su sobreseimiento a la fiscal María Inés Domínguez.
Domínguez lo indagó con una acusación alternativa que incluye la imputación inicial por «homicidio culposo agravado» -sin intención y con una pena de 2 a 5 años de cárcel-, pero también otra más grave por «homicidio simple con dolo eventual», que se castiga con entre 8 y 25 años de prisión.
Según un estudio que se le practicó tras el accidente, tenía 1,45 gramos de alcohol en sangre, casi el triple del dosaje máximo permitido, pero el joven se negó a contar dónde había estado. 

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