La ciudad de San Cristóbal amaneció conmocionada tras el tiroteo en la Escuela N° 40 «Mariano Moreno», donde un estudiante de 15 años ingresó armado con una escopeta calibre 12/70 y abrió fuego durante el izamiento de la bandera, dejando como saldo un menor muerto y al menos ocho heridos.

El trágico episodio ocurrió alrededor de las 7:10 de la mañana del lunes 30 de marzo de 2026. Según la reconstrucción de las autoridades, el agresor, identificado como G.C., ocultó el arma en una funda de guitarra y la ingresó al establecimiento sin ser detectado. Una vez dentro, se dirigió al baño, disparó dos cartuchos y luego salió al patio interno gritando “¡sorpresa!” antes de continuar disparando de manera indiscriminada.

La víctima fatal fue Ian Cabrera, un niño de 13 años que recibió dos impactos de perdigones en la espalda. Otros ocho estudiantes resultaron heridos, dos de ellos de gravedad (de 13 y 15 años), aunque todos se encuentran fuera de peligro tras ser atendidos en hospitales locales y derivados cuando fue necesario.

El atacante, quien cursaba tercer año en la misma institución y estaba bajo tratamiento psicológico por problemas familiares complejos y episodios previos de autolesiones, fue reducido por el portero (encargado) del colegio. El empleado lo sujetó por el cuello hasta la llegada de la policía, evitando una tragedia aún mayor.

La escopeta utilizada pertenecía al abuelo del menor. Se trata de un modelo de doble caño, calibre 12/70, típica para caza. Las primeras imágenes del arma, difundidas por la investigación, muestran la escopeta abandonada sobre el pasto con dos cartuchos aún cargados, junto a un cinturón (canana) con más de 40 municiones adicionales, casquillos y perdigones.

Las pericias balísticas y el dermotest confirmaron la presencia de residuos de pólvora en las manos del adolescente. El arma había sido denunciada como sustraída por el abuelo, según fuentes judiciales.

El fiscal Mauricio Espinoza investiga el caso. Por el momento, el móvil no está completamente esclarecido, aunque se mencionan posibles problemas de bullying, conflictos familiares y un contexto de salud mental delicado. El tirador fue trasladado a un centro de menores en la ciudad de Santa Fe. Bajo la legislación vigente, al ser menor de 16 años, no es penalmente imputable.

La comunidad de San Cristóbal vive horas de profundo dolor. Vecinos, alumnos y familiares se concentraron frente a la escuela para expresar su consternación y exigir mayores controles de armas y atención en salud mental para adolescentes.

Este tiroteo escolar en San Cristóbal es uno de los hechos más graves de violencia en establecimientos educativos en la historia reciente de la provincia de Santa Fe y reabre el debate sobre seguridad escolar, acceso a armas de fuego y el rol de la familia y la educación en la prevención de este tipo de tragedias.

Nota: Esta es una información en desarrollo. Se agregarán detalles a medida que avance la investigación.