TRAGEDIA DE TRENES EL MAQUINISTA DEL CHAPA 1 «NO SOY UN CONDUCTOR SUICIDA»
Publicado: 06-07-2013
Daniel López, el maquinista de la línea Sarmiento, que conducía la formación Chapa 1 que impactó contra otra en la estación de Castelar, dejando un saldo de tres muertos, rompió el silencio, habló sobre el video en el que se ve que elude las señales de seguridad y dijo que él «no es un suicida».
«No estaba alcoholizado, no estaba dormido, ni soy un conductor suicida. Hice todo lo posible por frenar, pero el tren no me respondió. Cuando vi que la colisión era inevitable, me encomendé a Dios», dijo el maquinista, de 52 años de edad
López es maquinista desde hace casi treinta años, ingresó a trabajar en los ferrocarriles porque su padre allí trabajaba, aunque desempeñándose en otras áreas.
El motorman, dice que nunca le fallaron los frenos: «Fue ésta la primera vez. Tenemos otros problemas: hace 20 años que pedimos que nos pongan ventiladores de techo en las cabinas, tenemos filtraciones de agua y de frío, los vidrios se empañan frecuentemente y no vemos bien. Arriesgamos la vida todos los días».
«Yo saqué esa mañana el Chapa 1 del depósito con un certificado de listo (listo para salir a las vías), era la primera vez que lo manejaba después del arreglo que le habían hecho. Viajé hasta Once y luego volví a salir desde Once en un servicio rápido».
«¡Viole las señales porque los frenos no me respondían! Ya cuando quise bajar la velocidad por el primer semáforo, el freno no me respondió. Frené otra vez, y seguía sin responder. Cuando veo el tren detenido adelante, intenté frenar por todos los medios. En un momento, me di cuenta de que la colisión era inevitable, entonces intenté accionar el freno de emergencia, para que por lo menos se amortiguara el impacto, pero tampoco respondió. Cuando ya no podía hacer más nada, me corrí hacia un costado y me encomendé a Dios».
«Me sentí muy mal cuando me enteré de los muertos. Yo voy a la iglesia evangélica y respeto mucho el valor de la vida. Ayudo a niños con carencias en Moreno; durante mucho tiempo los atendí con mi mujer y ahora sigo solo. Los últimos sábados no pude ir», dijo.
«Para proteger las vidas necesito frenos, no cámaras de video».