El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este domingo una severa advertencia al gobierno iraní: si Teherán no abre el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas, Washington llevará a cabo ataques contra sus plantas energéticas.

El mandatario estadounidense endureció así su postura frente al régimen de los ayatollah, al que responsabilizó por los obstáculos impuestos al libre comercio de petróleo en una de las vías marítimas más estratégicas del mundo. El estrecho de Ormuz concentra aproximadamente un quinto del tráfico global de crudo, lo que convierte cualquier interrupción en una amenaza directa para los mercados internacionales.

La escalada de tensión se produce en medio de un contexto regional crítico. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, repudió este domingo la caída de dos misiles en el sur de Israel que dejaron más de cien heridos, y prometió intensificar las operaciones militares «en todos los frentes».

La comunidad internacional sigue con preocupación el desarrollo de los acontecimientos, mientras los canales diplomáticos entre Washington y Teherán permanecen abiertos según confirmaciones previas del propio Trump.