
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el 16 de marzo que su administración mantiene conversaciones con autoridades iraníes, aunque expresó dudas sobre la disposición de Teherán para acordar un alto el fuego en el conflicto que enfrenta a Estados Unidos, Israel e Irán desde el 28 de febrero.
Durante declaraciones a bordo del Air Force One y en posteriores apariciones, Trump indicó: “Sí, estamos hablando con ellos. Pero no creo que estén preparados para un alto el fuego, aunque están bastante cerca”. El mandatario enfatizó que Irán ha sufrido pérdidas significativas en capacidades militares —incluyendo su armada, fuerza aérea y liderazgo—, y argumentó que no corresponde negociar una tregua mientras una de las partes mantiene ventaja clara. “No quiero un alto el fuego. No haces un alto el fuego cuando estás literalmente aniquilando al contrincante”, declaró en una rueda de prensa en la Casa Blanca.
El conflicto comenzó con una serie de bombardeos aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra instalaciones militares, nucleares y de liderazgo en Irán, bajo operaciones denominadas “Furia Épica” (por EE.UU.) y “Rugido del León” (por Israel). Estos ataques resultaron en la muerte del líder supremo Ali Jamenei y la designación de Mojtaba Jamenei como sucesor. Irán respondió con lanzamientos de misiles y drones contra territorio israelí, bases estadounidenses en la región y infraestructuras energéticas en países del Golfo Pérsico, como Qatar, Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, lo que ha afectado la producción y exportación de gas y petróleo.
Teherán ha rechazado públicamente cualquier negociación de tregua hasta que cesen los ataques. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que “Irán nunca ha pedido un alto el fuego ni negociaciones”, y condicionó cualquier diálogo a garantías de no repetición de agresiones, cierre de bases estadounidenses en la región y compensaciones. Fuentes iraníes consultadas por Reuters indicaron que el país rechaza esfuerzos de mediación de aliados regionales mientras persistan los bombardeos.
Por su parte, Trump ha reiterado que Estados Unidos ha cumplido objetivos clave “semanas antes de lo previsto”, como la degradación de capacidades nucleares y de misiles iraníes, y ha amenazado con mayor escalada si Irán no reabre completamente el estrecho de Ormuz —por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial—. En un mensaje reciente, dio un ultimátum de 48 horas para garantizar el paso libre de buques, advirtiendo que de lo contrario “Estados Unidos atacará y destruirá sus plantas de energía”.
El conflicto, que entra en su cuarta semana, ha causado cientos de muertes civiles y militares en ambos lados, daños a infraestructuras energéticas y un alza pronunciada en los precios del crudo (superando los US$110 por barril en momentos pico). Israel ha intensificado operaciones contra Hezbolá en Líbano como frente secundario, mientras Irán mantiene bloqueos parciales en Ormuz y promete respuestas “proporcionales” a cualquier ataque a sus instalaciones vitales.
Funcionarios estadounidenses han señalado que se consideran opciones para “reducir gradualmente” operaciones, aunque se reporta el despliegue de miles de marines adicionales hacia la región. El Pentágono ha solicitado al Congreso fondos adicionales por más de US$200.000 millones para sostener la campaña.
Hasta el momento, no hay indicios de un acuerdo inminente. La comunidad internacional, incluyendo el G7, la Unión Europea y la ONU, ha instado a la desescalada y al diálogo, mientras el papa León XVI condenó la continuación de la violencia como un “escándalo” para la humanidad.
Fuentes: Declaraciones oficiales de la Casa Blanca, Departamento de Estado de EE.UU., Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Fuerzas de Defensa de Israel, Reuters, BBC, CNN, TN y AFP.