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Edhlia estaba ensangrentada, de la cabeza a los pies. Por un momento parecía que había sido víctima de un brutal ataque, pero su confesión tornó la situación más escalofriante e incomprensible. “Yo las maté a todas”

Fueron las cinco palabras que anunciaron el trágico desenlace de tres hermanitas que vivían en Lecco,  localidad del norte de Italia. La madre, la asesina, quedó detenida.

La conducta extraña de Edlia Dobrushi, una albanesa de 37 años radicada en Europa occidental hace más de un década, confundió a un vecino, que decidió alertar a la Policía. Minutos después, los agentes encontraron acuchilladas en sus camas a las nenas de 13, 10 y 4 años

Los papás de las víctimas se habían separado, el padre se había marchado el sábado a Albania y la madre no tenía trabajo, había dificultades económicas, pero no nada justificaría esto.

Edlira, por su parte, tuvo que ser hospitalizada por los profundos cortes que tenía en sus muñecas y cuello. Las heridas no serían defensivas, si no que se las habría provocado ella misma. “Estoy en una situación desesperante”, sería otras de las frases que le arrojó a los investigadores antes de su internación.

El papá de Simona, Casey y Lindsey se enteró lo de ocurrido por las autoridades de su país.

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