En un desenlace de película en el Mario Alberto Kempes, el conjunto cordobés reaccionó en una ráfaga sobre el final y se impuso por 3-2 ante el Millonario para bordarse la primera estrella de su historia en Primera División. Nicolás «Uvita» Fernández ingresó desde el banco y se vistió de héroe con un doblete agónico.

El fútbol del interior rompió la hegemonía y la provincia de Córdoba se tiñó completamente de celeste. El Club Atlético Belgrano concretó la hazaña más grande de sus 121 años de existencia al consagrarse campeón del Torneo Apertura tras derrotar 3-2 a River Plate en un estadio Kempes repleto por 57.000 espectadores. El equipo comandado por Ricardo «Ruso» Zielinski —quien también logró el primer título de Primera en su extensa trayectoria— destrabó una final inolvidable que lo tuvo dos veces abajo en el marcador.

El encuentro arrancó con muchísima tensión y dinámica. El elenco de Núñez golpeó primero a los 17 minutos de la mano de Facundo Colidio, quien definió tras una proyección de Marcos Acuña. Fiel a su estilo batallador, Belgrano asimiló el golpe y llegó a la igualdad rápidamente gracias a un certero cabezazo de Leonardo Morales a los 25 minutos del primer tiempo.

El factor «Uvita» y una remontada para la eternidad

En el complemento, el desarrollo se volvió frenético. A los 14 minutos, Tomás Galván capitalizó una asistencia de Colidio y clavó el 2-1 que parecía inclinar la balanza definitivamente para el Millonario. Fue allí cuando Zielinski movió el banco y mandó a la cancha a Nicolás Fernández en reemplazo de Lucas Passerini, un cambio que terminaría torciendo el destino.

A los 36 minutos, el árbitro Yael Falcón Pérez cobró penal para el Pirata a instancias del VAR por una mano de Rivero en el área. Con una frialdad total, «Uvita» Fernández se hizo cargo de la ejecución y fusiló a Santiago Beltrán para decretar el 2-2 a los 39 minutos.

Pero la locura máxima estaba guardada para el minuto 42. Tras una gran acción individual de Franco «Mudo» Vázquez por la banda izquierda, la pelota quedó boyando en el área y el propio «Uvita» metió una mediavuelta perfecta para clavar el 3-2 definitivo, desatando el delirio absoluto en las tribunas locales y las lágrimas de todo el pueblo pirata.

Clasificación internacional y fiesta eterna en Alberdi

Con el pitazo final, los jugadores se fundieron en abrazos en el césped del Kempes mientras levantaban la primera Copa de Liga para la institución. Además del peso histórico del título, esta consagración le otorga a Belgrano el boleto directo a la Copa Libertadores de la próxima temporada y el derecho a disputar el Trofeo de Campeones a fin de año.

La fiesta que comenzó en el Kempes se trasladó de inmediato hacia la emblemática esquina de Arturo Orgaz y La Rioja, extendiéndose por todo el barrio de Alberdi. Pasaron más de tres décadas en el fútbol grande, pero la mística pirata tuvo su recompensa: Belgrano es, con total justicia, el nuevo e indiscutido monarca del fútbol argentino.