
La Selección Argentina cumplió con el trámite y venció 7-0 a Burkina Faso en el Estadio Monumental, pero el resultado deportivo quedó completamente en un segundo plano. Lejos de ser una prueba de nivel para el equipo de Lionel Scaloni, el encuentro se transformó en un espectáculo desnaturalizado debido a las insólitas condiciones en las que se presentó el conjunto africano.
El calvario de Burkina Faso comenzó días antes en Marruecos, donde su plantel principal quedó varado por una falla en el vuelo chárter. Ante la desesperación por cumplir con el compromiso comercial, la federación de ese país improvisó un viaje de urgencia con un combinado juvenil Sub-23. Los chicos africanos aterrizaron en Buenos Aires apenas cinco horas antes del pitazo inicial, sin haber podido descansar, entrenar o reconocer el campo de juego.
Las diferencias físicas, tácticas y de jerarquía quedaron en evidencia desde el primer minuto. Argentina prácticamente no tuvo oposición y se floreó con goles de Lautaro Martínez, Gianluca Prestianni, Nico Paz, Julián Álvarez, Franco Mastantuono, Giuliano Simeone y un tanto en contra. A pesar del entusiasmo y la dignidad que mostraron los jóvenes futbolistas de Burkina Faso, la falta de equivalencias convirtió el partido en un entrenamiento con público que despertó fuertes críticas por la organización de esta Fecha FIFA.
