En Abril cuatro presos -según la historia oficial- treparon al techo del camión del Servicio Penitenciario Federal que los transportaba al penal de Ezeiza y se arrojaron al asfalto, comenzó una seguidilla que luego se profundizaría hasta llegar al 1° de enero de 2014 con una cifra alarmante: en 2013 se fugaron más de diez presos por mes de cárceles y comisarías de todo el país.
En los últimos 12 meses se fugaron más de 134 presos
En la provincia de Buenos Aires, hubo 57 fugados, en Río Negro 48, ostentando el primer y segundo puesto en cantidad de evadidos. Les siguieron Misiones, Jujuy, Tucumán, Chubut, Neuquén, Tierra del Fuego y Santa Fe.
Entre los fugados se encuentra Shiva, recluido en Devoto, a quien le faltaba un año para recibirse de abogado. El 28 de junio, cuatro guardias armados lo llevaron a la facultad, en Recoleta, y se escapó, dejando en ridículo al Servicio Penitenciario Federal. Fue recapturado
Casi un mes después, el ex mayor Jorge Olivera y del ex teniente primero Gustavo De Marchi, que cumplían en San Juan cadena perpetua y 25 años de cárcel, se fugaron del Hospital Militar Central.
La seguidilla más virulenta de fugas se dio entre el 16 de agosto y el 8 de noviembre, cuando en 85 dias se evadieron 89 detenidos.
Desde el contador Barton evadido durante una salida transitoria en la que fue a visitar a un familiar; el agente penitenciario que lo acompañó y adujo que lo habían dopado con una empanada fue detenido, acusado de haber facilitado la fuga.
El 19 de agosto un grupo de 13 presos de extrema peligrosidad se fugó del penal de Ezeiza a través de un boquete de 40 por 22 cm hecho en el suelo de la celda 22 del pabellón B. Por ello el Director del SPF V. Hortel renunció junto a 18 guardias.
Otro caso resonante comenzó el 9 de septiembre cuando, con el viejo –y al parecer todavía exitoso– método de limar los barrotes, seis presos lograron fugarse de la comisaría primera de Moreno. Tres días después, un subteniente de la Policía Bonaerense fue detenido, acusado de haberlos dejado huir a cambio del cobro de 5 mil pesos.
Luis Alberto Aboy , condenado por un doble crimen, el 18 de septiembre se evadió en Neuquen, oculto en un placard, en el horario de visitas. Fue recapturado a los 10 días.
También hubo oportunistas, el 29 de octubre dos presos se fugaron cuando el camión de traslados choco contra un árbol por esquivar un perro, a pocas cuadras de la Unidad Penal 9. Luego le robaron la camioneta a un hombre, chocaron y siguieron a pie.
El 31 de octubre, por el mismo túnel de 32 metros que una semana atrás había sido descubierto por personal penitenciario, se fugaron 12 reclusos en Rio Negro. También en esa provincia, a principios de noviembre se dio una fuga que parecía sacada de un película cómica: un preso con la pierna derecha enyesada, usando muletas y golpeado a consecuencia de una pelea, se escapó en Viedma. Fue recapturada.
Apenas unos días después pero en Bariloche, cinco presos se fugaron mientras los guardias del Penal 3 estaban de paro.
El 5 de noviembre, dos detenidos por robo se escaparon de la Unidad Penal 26 de Olmos, perteneciente al Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) saltando un alambrado perimetral y luego tomaron un remis hasta Florencio Varela. Mientras que el 10 de noviembre, Diego Saromé se fugó en Rio Negro, fue a festejar su cumpleaños en un boliche del centro y luego se entregó.
Un día después pero en Buenos Aires, el represor Alejandro Lawless de 66 años, condenado por delitos de lesa humanidad, se fugó ante la custodia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria
Uno de los prófugos de la comisaria de Moreno, cuyo verdadero apellido era Ameijeira el 14 de noviembre protagonizó una toma de rehenes en Tortuguitas y hoy pasa sus días en el penal de Sierra Chica.
En la madrugada del 3 de diciembre: Fernando Ariel Moreno, detenido en el penal de Devoto, resultó herido de un facazo en una supuesta pelea y sus cómplices lo rescataron cuando era trasladado a un centro asistencial
El procurador penitenciario de la Nación, Francisco Mugnolo, dijo : “Que haya intentos de fuga es normal, porque las personas privadas de la libertad aspiran a obtener la libertad. Lo que ocurre es que, más allá de que eso sea propio de la naturaleza humana, hay un sistema, una profesionalidad… Realmente llama la atención que en poco tiempo haya tanta evasión”, decía alarmado antes de sintetizar: “Siempre hay una participación de alguien de adentro que facilita” la fuga

