
Los responsables de los atentados en la Argentina contra la Embajada de Israel y la Amia fueron eliminados por Israel, reveló ayer Itzhak Aviran, embajador de ese país en la Argentina entre 1993 y 2000.
«La gran mayoría de los culpables ya está en el otro mundo y eso lo hicimos nosotros», fue la sorprendente revelación que realizó Aviran
El exfuncionario israelí se pronunció así al ser interrogado sobre la impunidad que pesa sobre los ataques con bomba perpetrados en marzo de 1992 contra la Embajada de Israel, que dejó 29 muertos y 200 heridos, y en julio de 1994 contra la mutual judía, que dejó 85 muertos y unos 300 heridos.
“Si bien no estoy en posición de pedirle algo al gobierno argentino, todavía necesitamos una respuesta de todo lo que pasó”, reclamó el embajador del Estado de Israel en este país entre 1993 y 2000, quien estaba a dos cuadras de la sede comunitaria el 18 de julio de 1994, el día del ataque terrorista, del cual este año se cumplen dos décadas de impunidad
Se trató del segundo ataque terrorista adjudicado a
Irán y Hezbollah, después del perpetrado contra la propia legación de su país, el 17 de marzo de 1992, el cual provocó 29 víctimas fatales y otros cientos de damnificados.
«Héctor Timerman, hace cosas antiisraelíes y antijudías”, sobre todo en relación al Memorándum de Entendimiento con Irán, al cual calificó de “una farsa”.
«Timerman tiene una historia bastante problemática con nosotros (los israelíes): antes su padre (Jacobo), a quien salvamos (de la última dictadura argentina y a cambio) solo recibimos de él injurias, y después el hijo, que hace estas cosas, que son antiisraelíes y antijudías.
«Después del atentado a la Embajada me sentí muy mal porque conocía el edificio: había estado dos años como el “número dos”, con (el embajador Dov) Shmorak. (El ataque a la AMIA) fue bastante crítico porque me sentí como alguien que estaba en la primera línea, tomando en cuenta que sabíamos -y lo mencioné muchísimas veces- quiénes eran los autores del atentado de la Embajada, y lo hicieron la segunda vez».