Fernando Candia y Felipe Osiadacz, los chilenos acusados de homicidio culposo en Malasia, evitaron ser condenados a la pena de muerte, al aceptar declararse culpables del crimen del ciudadano malasio en agosto de 2017. La justicia dictaminó 24 meses de cárcel a los que se restarán los 15 que ya llevan en prisión.

