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Lo que comenzó como una expedición antártica se ha transformado en una crisis sanitaria internacional. Con tres víctimas fatales y un posible contagio en Europa, las autoridades rastrean el origen del brote en el sur de Argentina.
La cepa «Andes» del hantavirus ha puesto en jaque los protocolos de sanidad transatlánticos. El epicentro de la preocupación se desplaza ahora con el crucero MV Hondius, que navega hacia Tenerife con pasajeros de 23 nacionalidades bajo estricta vigilancia. La confirmación de tres fallecimientos y cinco casos positivos ha activado la fase de contención de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El origen: El basural de Ushuaia bajo la lupa
Las investigaciones epidemiológicas apuntan a un punto geográfico específico: un basural a cielo abierto en la entrada de Ushuaia, Tierra del Fuego. Según los informes, un matrimonio neerlandés —las primeras víctimas— realizó actividades de observación de aves en dicha zona antes de embarcar.
Este lugar es un hábitat conocido para los roedores colilargos, principales transmisores del virus. Chile y Uruguay ya han descartado ser el foco de la infección, basándose en que los tiempos de incubación coinciden milimétricamente con la estancia de los turistas en el puerto argentino.

Un posible primer contagio en suelo europeo
La alarma escaló este fin de semana en Ámsterdam. Una azafata de la aerolínea KLM presenta síntomas compatibles con el virus tras haber asistido a una pasajera que falleció durante un vuelo el pasado 26 de abril. De confirmarse el diagnóstico, se trataría del primer caso de transmisión fuera del entorno del crucero, lo que validaría la peligrosa capacidad de la cepa Andes para contagiarse de persona a persona.

Operativo en Tenerife
El MV Hondius tiene previsto fondear en el puerto de Granadilla, España, este domingo. El operativo es quirúrgico: el barco no atracará en el muelle principal y los pasajeros serán repatriados directamente desde la zona de fondeo hacia sus países de origen, incluidos Estados Unidos y el Reino Unido, bajo protocolos de aislamiento para evitar cualquier contacto con la población local.
La OMS ya ha distribuido 2.500 kits de diagnóstico específicos para esta cepa en laboratorios estratégicos, buscando frenar lo que podría convertirse en un desafío epidemiológico sin precedentes para la temporada de cruceros.