Sábado 13 de Julio de 2024

ALERTA: HAY 450 CAUSAS DE ROBO DE IDENTIDAD JUDICIALIZADAS CADA TRES MESES EN LA ARGENTINA. LEGISLACION INSUFICIENTE.

Publicado: 14-04-2013

El “robo de identidad” en la red, además de la transmisión de pornografía infantil, estafas digitales, acosos y hostigamientos, es una de las tendencias del cibercrimen que crece exponencialmente frente al desamparo legal.

Se lleva judicializados 450 casos en el primer trimestre de este año. Los delitos en la red se multiplican por diez.

Hoy en día, cada vez es más difícil discernir cuándo un “perfil” de Facebook es real o inventado. Y cuando se roba, o se replica, un “perfil” desde el que se difama u hostiga, las posibilidades de “levantarlo” de la red son escasas o demoran mucho. Además, la usurpación de identidad, si el daño no es malicioso, es una contravención, pero no tiene alcance penal.

Facebook no tiene representación legal en la Argentina. Para que atiendan un reclamo hay que librar un exhorto internacional, via judicial, con intervención de la Cancillería, y luego la justicia de Estados Unidos resolverá si se vulneraron o no las leyes de Estados Unidos, de modo que se justifique ordenarle a Facebook la baja de un perfil falso. El trámite puede llevar más de seis meses. Twitter presenta los mismos obstáculos legales, e incluso la empresa establece que le envíen los requerimientos por fax (sí, por fax) para las denuncias. Para solicitar los diálogos vía messenger del BlackBerry, hay que reclamarlo en Canadá.

Sin embargo, en casos de pornografía infantil o de menores secuestrados, ambas redes sociales tienen una suerte de “botón de alerta” para las fuerzas de seguridad, con el que pueden pedir el resguardo de la información y adelantar, vía Interpol, la gravedad del caso para actuar rápido y detectar la identidad del usuario. Pero en casos de estafas digitales, acosos sexuales o amenazas quedan exentos de procedimientos veloces.

El domicilio legal de Ask.fm es Letonia –ex Unión Soviética–, país que adhirió a la Unión Europea en 2004. Tiene casi 30 millones de usuarios. Esa red social es muy popular en América Latina. Permite crear un perfil, enlazado con el de Facebook, con datos básicos, nombre y apellido, correo electrónico, clave. Su modalidad es que un usuario pueda dar respuestas a otro usuario anónimo, que puede llegar a convertirse en una plataforma digital de “ciberacoso”, con diálogos sexuales, intimidaciones y amenazas de violencia. Según especialistas británicos en seguridad informática, en declaraciones publicadas en el diario Daily Mail el 13 de enero de este año, Ask.fm “está asociada a algunas de las peores formas de ciberintimidación y fue vinculada a varios suicidios en Irlanda y Estados Unidos” Los medios tecnológicos están abiertos. Mensajes de texto, salas de chat, celulares con cámara incorporada, Facebook, WhatsApp representan un universo virtual por el que chicos de 8 años en adelante se relacionan sin restricciones. Como “nativos digitales”, su vida pasa por la tecnología, por la comunicación en las redes. También los riesgos: ese universo en la red circula sin control, y los menores están expuestos al “grooming”, al “bullying” o promueven el “sexting ”, tendencias de la red que atraviesan el aula (ver recuadro “Los mayores …”).

El “grooming” se inicia con un engaño, una identidad falsa, un usuario adulto de la red que se hace pasar por alguien con el posible objetivo final de abusar de un menor. Incluso existe un programa, a través de una cámara web, que permite transmitir una imagen en la que un menor saluda y sonríe, y su uso permite dar mayor credibilidad a su falsa identidad. El acercamiento es a través de algo en común, el deporte, la institución educativa, y de ese modo el pedófilo va concentrando a las potenciales víctimas, agrupadas por edad, para luego producir el ataque sexual, por la cámara de video o el contacto físico. En ese trabajo de acercamiento digital, el pedófilo no tiene impedimentos legales. La ley penaliza el delito, pero la persuasión del mayor sobre el menor no está tipificada.  

Casi 53% de los casos de “grooming” denunciados en el país en los últimos meses se ejerció sobre menores de 11 a 15 años; el 33,7%, entre chicos de 7 a 10 años, 10,2% entre adolescentes de 16 a 18 años y un 3,2% en menores de 6 años. En el 75% de los casos, el “grooming” se consumó a través de redes sociales (Twitter, Facebook, etc), el 49,8% por chats (con una franja que utilizó las dos plataformas) y luego, en forma decreciente, a través de videojuegos en línea, correo electrónico, o mensajes vía celular.

A la Argentina llegan muchas investigaciones que impulsa el FBI para detectar redes de prostitución infantil. Pero el problema es que ambos países tienen legislaciones incompatibles sobre delitos sexuales. En Estados Unidos, la nueva ley de cibercrímenes sanciona a quienes contacten menores por Internet a fin de abusar de ellos. La ley permite la actuación del “agente encubierto”, que actúa en la red con la simple sospecha de la tenencia o el tráfico de pornografía. Argentina no tiene esa figura.

En la Argentina no hay agente encubierto para la pornografía infantil. El policía está expectante, sólo puede esperar a ver si el acoso se concreta personalmente. A partir de allí puede actuar. La ley debería permitir que un ciberpolicía previniera delitos”, requiere el comisionado Rojas.

Argentina integra el lote de los países más atrasados en la legislación sobre delitos informáticos. Recién en 2008 la ley contempló a la violación del correo electrónico como “violación de correspondencia”. Los servidores de Internet no están obligados a guardar registros horarios de conexiones, que permitan investigar desde dónde se conecta el posible miembro de una red de pornografía infantil, por ejemplo. Su colaboración es voluntaria. Esto hace que las “huellas digitales” que deja el ciberdelito sean siempre difíciles de reconstruir.

 

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