Jueves 18 de Agosto de 2022

Boris Johnson intenta salvar su gobierno tras la dimisión de dos ministros

Publicado: 06-07-2022

En medio de una nueva crisis, el primer ministro británico tendrá dos “pruebas” públicas para defender su liderazgo. Su socios conservadores podrían forzar una nueva moción de censura para alejarlo del poder antes que termine el verano

¿Podrá resistir? El primer ministro británico, Boris Johnson, tendrá una jornada decisiva. Este miércoles promete ser un día de prueba para el futuro de su ruidoso mandato.

¿Podrá resistir? El primer ministro británico, Boris Johnson, tendrá una jornada decisiva. Este miércoles promete ser un día de prueba para el futuro de su ruidoso mandato. Horas decisivas para salvar su cargo después de que, dos de los ministros más importantes de su gabinete, renunciaran con 10 minutos de diferencia.

Luego de las dimisiones, el jefe de gobierno se enfrentará a las preguntas del primer ministro (PMQ), la sesión informativa en la Cámara de los Comunes, así como a una comparecencia frente al comité de enlace de altos diputados, mientras intenta recuperar el control de su partido.

El primer ministro quedó virtualmente arrinconado. El secretario de Finanzas, Rishi Sunak, y el titular de la cartera de Salud, Sajid Javid, anunciaron su alejamiento del gabinete el martes por la noche, dando un duro golpe al ya complicado escenario del inquilino de Downing Street. La dimisión de estos dos pesos pesados del gobierno podría provocar la caída de Johnson, que sobrevive luego del estallido del “Party Gate”.

En primer lugar Sajid Javid, el secretario de Salud, y luego Rishi Sunak, el canciller, ambos eligieron publicar cartas en sus cuentas de Twitter explicando los motivos que los alejaban de sus cargos.

Javid, en su misiva, explicó que el pueblo británico esperaba “integridad”, cuestionando la falta de “humildad” de Johnson cuando se desataron los escándalos alrededor del comportamiento como número uno del gobierno. Javid anunció su renuncia en la red, dos minutos después de las 18, hora británica.

Nuevo minutos después, el secretario de Hacienda, y uno de los funcionarios claves de la estructura gubernamental, esgrimió “enfoques fundamentalmente demasiado diferentes” con Boris Johnson.

“El público espera con razón que el gobierno se dirija de manera adecuada, competente y seria”, escribe Rishi Sunak. “Creo que vale la pena luchar por estos estándares y es por eso que renuncio”, agregó.

Los dos renunciantes responsabilizan a su ex líder por el escándalo de los “Party Gate” , estas fiestas organizadas durante un periodo de confinamiento, cuando los británicos apenas podían salir de sus casas y, sobre todo, tenían prohibido cualquier tipo de encuentros.

En condiciones tan adversas, a puertas cerradas, Johnson deberá hoy comenzar a buscar una reagrupación de fuerzas y rediseñar su estrategia para salvar su liderazgo en el gobierno y el partido. Solo con esta nueva hoja de ruta, podrá enfrentar las dos pruebas públicas: primero en su sesión semanal de PMQ a partir del mediodía y luego ante los miembros del comité de enlace del partido conservador.

Ninguno de estos encuentros serán sencillos para Johnson. Enfrentará una avalancha de cuestionamientos hostiles, en especial dado el número cada vez mayor de parlamentarios que desaprueban su papel en el 10 de Downing Street, representantes que desaprueban una gestión plagada de escándalos.

Los nombres de los sucesores de estos funcionarios tampoco tranquilizan las agitadas horas de su gobierno. El número dos de Salud, Steve Barclay, sucede a Sajid Javid en Sanidad, mientras que Nadim Zahawi, hasta ahora en Educación, se hace cargo de la cartera de Finanzas.

Johnson ya viene de una moción de censura. A principios de junio, había sobrevivido al frente del ejecutivo, salvado por el 60% de los parlamentarios conservadores. Pero con solo 211 votos a su favor, la autoridad del primer ministro quedó resquebrajada. Además, dos derrotas en las elecciones parlamentarias parciales, dos semanas después, sumaron mas tensiones entre sus partidarios.

Como si fuera poco, otro escándalo empaña su credibilidad. Hace días, el parlamentario Chris Pincher, funcionario responsable de imponer la disciplina parlamentaria entre los conservadores, renunció a su cargo luego de ser acusado por varios hombres de agresión sexual. Boris Johnson habría sido consciente, incluso informado sobre el comportamiento cuando lo elevó al cargo.

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