
El mercado de los créditos hipotecarios en Argentina experimenta un giro estratégico. Tras el freno en las solicitudes de las líneas indexadas tradicionales debido a la volatilidad de la inflación, el Ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una ambiciosa medida macroeconómica: la creación del Plan Federal de Impulso al Crédito Hipotecario. El programa inyectará millonarios recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES directamente en el sistema financiero.
El principal escollo que enfrentaban los bancos era el «descalce de plazos». Las entidades financieras reciben depósitos de ahorristas a corto plazo (plazos fijos a 30 días), pero deben otorgar préstamos para la vivienda con plazos de hasta 20 o 30 años. Para solucionar esta traba técnica, el Gobierno licitará un cupo de hasta $2 billones de pesos del FGS a plazos largos de 2 a 5 años. Esto otorgará previsibilidad y liquidez inmediata a la banca privada y pública.
El nuevo tope para las tasas de interés
La letra chica del anuncio establece un beneficio directo para el bolsillo de las familias que buscan comprar su primera casa. Los bancos que se adjudiquen los fondos de la ANSES estarán obligados a ofrecer créditos hipotecarios con un tope de tasa de interés del 7,5% anual más el ajuste UVA.
Esta medida busca reactivar con urgencia el sector inmobiliario y de la construcción. En paralelo, Economía flexibilizó los préstamos bancarios en dólares para empresas, permitiendo que los desarrolladores inmobiliarios financien sus obras con las divisas del blanqueo. De esta forma, el Gobierno apuesta a una doble vía: reactivar la oferta de nuevas propiedades y subsidiar la demanda de los compradores de clase media.
