
El servicio de subtes y el Premetro de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra totalmente normalizado luego de una jornada de extrema tensión que dejó a miles de pasajeros a pie. La red de transporte ferroviario subterráneo recuperó su cronograma habitual de manera progresiva una vez que la Justicia ordenó la liberación de los referentes gremiales que habían sido arrestados por la mañana.
La paralización completa de las líneas de subte fue la respuesta de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSyP) ante las detenciones de los delegados Claudio Dellecarbonara, Néstor Segovia y Facundo Heredia. Los dirigentes de los metrodelegados habían sido apresados por la Policía de la Ciudad en la estación Juan Manuel de Rosas de la Línea B, acusados del delito de desobediencia tras llevar a cabo una apertura de molinetes. La protesta sindical apuntaba contra la empresa concesionaria Emova por sanciones aplicadas al personal y reclamos en el área de mantenimiento técnico.
El conflicto escaló velozmente debido al nuevo marco regulatorio del Gobierno porteño, liderado por Jorge Macri, que encuadra al subte como un «servicio esencial» para limitar el impacto de las medidas de fuerza. Sin embargo, el arresto de la cúpula sindical provocó el efecto contrario y derivó en un paro general e inmediato de toda la red.
Tras varias horas de parálisis y negociaciones contrarreloj, la Justicia dispuso la liberación de los tres delegados detenidos. Con los dirigentes en libertad, el sindicato levantó la medida gremial, permitiendo que las formaciones volvieran a las vías. A pesar de que los trenes ya corren con normalidad, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) se declaró en estado de alerta, advirtiendo que las tensiones de fondo entre los trabajadores, la empresa y las autoridades de la Ciudad continúan latentes.
