La crisis habitacional en Argentina se profundiza. Un nuevo informe revela que más de seis de cada diez inquilinos recurren a préstamos bancarios o al uso de sus ahorros para poder pagar el alquiler mensual, expensas y gastos básicos. La situación afecta especialmente a familias de ingresos medios y bajos en las grandes ciudades.

Según datos de la Fundación Tejido Urbano, el 57,6% de los hogares inquilinos utilizó en 2025 alguna estrategia financiera para sostener sus gastos corrientes. Esta cifra representa un fuerte aumento respecto al 46,2% registrado en 2022. El fenómeno se consolidó durante 2024 y se mantiene elevado en 2026, convirtiendo al alquiler en un gasto rígido que condiciona toda la economía familiar.

Endeudamiento y desahorro: las principales estrategias de los inquilinos

El informe detalla dos tendencias preocupantes:

  • El uso de créditos bancarios para gastos cotidianos subió del 10,6% en 2022 al 18,1% en 2025.
  • El empleo de ahorros propios (desahorro) alcanzó un pico del 42% en 2024 y se ubicó en el 39,6% en 2025.

En total, casi cuatro de cada diez inquilinos tomaron algún tipo de préstamo (familiar o bancario), mientras que más del 57% combina endeudamiento y ahorro para llegar a fin de mes.

La situación es aún más grave en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde el 63,2% de los inquilinos recurre a estas estrategias, y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), con un 69,7%.

Alquileres que superan el 40% de los ingresos

Muchos trabajadores destinan más del 40% de su salario solo al pago del alquiler. Un ejemplo concreto: un empleado con ingresos de $900.000 que debe abonar $400.000 de alquiler queda con apenas $500.000 para cubrir alimentación, transporte, salud y educación.

Ante esta presión, las familias reducen la calidad o ubicación de la vivienda, recortan gastos en alimentos y salud, o directamente caen en una espiral de insolvencia. “Ya no hablamos solo de un problema habitacional, sino de una espiral de endeudamiento que afecta la calidad de vida de miles de familias”, explicó Matías Araujo, investigador de Tejido Urbano.

Impacto en la pobreza y riesgo de “auto-desalojos”

En CABA, si se incorpora el costo real del alquiler a la medición oficial, la pobreza e indigencia combinada subiría del 8,9% al 16,6%, mientras que la vulnerabilidad alcanzaría casi al 47% de la población.

Organizaciones de inquilinos advierten sobre el crecimiento de “auto-desalojos”: familias que regresan a vivir con padres, comparten vivienda o se mudan a zonas más precarias para evitar la mora. El costo de ingreso a un nuevo alquiler (depósito, comisión e impuestos) puede superar fácilmente los $2 millones, lo que deja a muchos “cautivos” en contratos onerosos.

Llamados a declarar la emergencia habitacional

Frente a este panorama, referentes como Gervasio Muñoz (Federación de Inquilinos Nacional) y organizaciones especializadas exigen medidas concretas:

  • Declaración de emergencia habitacional a nivel nacional.
  • Regulación de los precios de los alquileres.
  • Recuperación de un marco normativo estable para el mercado locativo.
  • Desarrollo de créditos hipotecarios accesibles que permitan el acceso a la vivienda propia.

La crisis del alquiler en Argentina 2026 ya no es solo un tema de oferta y demanda: se convirtió en un factor estructural de empobrecimiento y endeudamiento familiar