
El SoFi Stadium fue testigo de un inicio trepidante en el Grupo G de la Copa del Mundo. Las selecciones de Irán y Nueva Zelanda regalaron un espectáculo de ida y vuelta que terminó en un vibrante empate 2-2, dejando la zona completamente abierta y demostrando que no hay rivales débiles en esta cita mundialista.
El conjunto de los All Whites sorprendió desde el arranque. Apenas a los 6 minutos de juego, una gran combinación colectiva permitió que el experimentado Chris Wood asistiera a Elijah Just, quien definió con precisión para poner el 1-0 parcial. El gol tempranero descolocó a los asiáticos, que tardaron varios minutos en asimilar el golpe y acomodarse en el campo de juego.
Reacción asiática y la insistencia neozelandesa
A partir de la media hora, el equipo iraní empezó a dominar la posesión del balón. La recompensa llegó a los 31 minutos, cuando el lateral derecho Ramin Rezaeian culminó una proyección ofensiva con un remate certero que decretó la igualdad 1-1 antes del descanso.
En la segunda mitad, la tónica del partido no cambió. Nueva Zelanda volvió a golpear primero gracias a la misma fórmula: pase preciso de Wood y una nueva aparición letal de Elijah Just a los 54 minutos para sellar su doblete personal y devolverle la ventaja a los oceánicos.
Sin embargo, el orgullo de Irán no tardó en salir a flote. Apenas nueve minutos después, a los 63, Rezaeian se vistió de asistente y lanzó un centro perfecto que Mohammad Mohebi conectó de cabeza para establecer el 2-2 definitivo. En los instantes finales, ambos seleccionados tuvieron opciones para llevarse el triunfo, pero la falta de puntería y el cansancio físico consolidaron el reparto de puntos.
Un Grupo G al rojo vivo
Este resultado, sumado al empate 1-1 entre Bélgica y Egipto en el otro encuentro de la zona, deja el Grupo G en una paridad absoluta. Las cuatro selecciones suman exactamente 1 punto tras la primera jornada de competencia.
La acción para estos combinados continuará el próximo domingo 21 de junio. Irán afrontará un duro examen frente a Bélgica, mientras que Nueva Zelanda buscará hacer valer su poderío ofensivo ante Egipto, en lo que promete ser otra jornada decisiva para las aspiraciones de clasificación a la siguiente ronda.
