La ciudad autónoma de Ceuta vive la mayor crisis migratoria de su historia reciente tras la entrada irregular de un estimado de entre 50.000 y 60.000 migrantes procedentes de Marruecos. El masivo flujo humano, concentrado principalmente durante el jueves 30 de julio, desbordó por completo a las fuerzas de seguridad locales y obligó al Gobierno español a desplegar al Ejército de Tierra para retomar el control de la frontera.

A diferencia de la crisis ocurrida en 2021, la magnitud de este episodio equivale a más del 60% de la población total del enclave español. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, calificó la situación de «absolutamente insostenible» tras confirmarse la trágica muerte de 57 personas ahogadas en el mar al intentar sortear a nado el espigón fronterizo de El Tarajal.

Un retorno masivo ante la falta de suministros

Pese al caos inicial que paralizó los comercios locales, las autoridades confirmaron una desescalada veloz gracias a un acuerdo de readmisión urgente entre Madrid y Rabat. Hacia la tarde del viernes 31 de julio, más de 48.300 personas ya habían regresado voluntariamente a Marruecos. Las fuentes policiales en la frontera elevaron la cifra de retornados por encima de los 53.000 al caer la noche.

Este éxodo de vuelta estuvo motivado no solo por la presión militar en el perímetro, sino también por la ausencia total de suministros básicos, comida y refugio en la ciudad autónoma, lo que empujó a miles de jóvenes a enfilar la carretera de acceso fronterizo para volver a sus hogares.

Ruptura del espacio Schengen y réplicas internacionales

El impacto de lo sucedido en la frontera norteafricana rompió de inmediato los límites de la política nacional, transformándose en una crisis diplomática dentro de la Unión Europea.

  • Suspensión de Schengen: El Gobierno de Italia, liderado por Giorgia Meloni, suspendió de forma unilateral el acuerdo Schengen con España, restableciendo los controles fronterizos interiores como una «medida extraordinaria» de seguridad nacional.
  • Blindaje en Francia: El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, ordenó reforzar los controles en la frontera hispano-francesa ante el temor de desplazamientos secundarios.
  • Respuesta de la UE: El comisario de Interior, Magnus Brunner, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, tildaron la situación de «inaceptable». No obstante, respaldaron las devoluciones rápidas ejecutadas por España y confirmaron que ningún migrante logró cruzar al territorio continental europeo.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, defendió la gestión bilateral con Marruecos ante las duras críticas de la oposición de centroderecha y los líderes europeos de extrema derecha, quienes culpan a sus políticas de regularización de haber generado un «efecto llamada» masivo.