Encendiendo las alarmas en el equipo económico tras el optimismo generado por el 1,7% registrado en agosto, el nivel más bajo en los últimos 14 meses. Durante la segunda semana del mes, los relevamientos de las consultoras privadas mostraron un salto de precios en productos de consumo básico, lo que podría empujar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general hacia un rango de entre el 1,8% y 1,9% para el noveno mes del año.

De acuerdo con el informe de la consultora LCG, los alimentos y bebidas registraron un incremento semanal del 3%, impulsado principalmente por fuertes subas en panificados (9,2%), verduras (6,2%) y carnes (2,7%). Por su parte, Analytica detectó un avance más moderado del 0,4% para el mismo período, pero coincidió en que las verduras lideraron los aumentos con un salto mensual acumulado del 11,5%. Ambos análisis confirman una tendencia alcista en la canasta básica que frena la desaceleración de precios lograda por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en su última medición oficial.

Para contrarrestar esta presión inflacionaria y aligerar el impacto en los hogares vulnerables, el Ejecutivo aplicó una serie de medidas de contención. En primer lugar, autorizó aumentos en las tarifas de luz (1,75%) y gas (1,40%) por debajo de la inflación proyectada. Además, la Secretaría de Energía elevó al 25% las bonificaciones extraordinarias en las facturas eléctricas, logrando un descuento total del 75% para los sectores incluidos en el esquema de subsidios. En paralelo, ante la escalada internacional del petróleo Brent por encima de los USD 100, se oficializó el Decreto 829/2026 para postergar la actualización del impuesto a los combustibles hasta finales de septiembre, buscando blindar los surtidores de mayores aumentos.