
En las primeras horas de este martes 21 de julio de 2026, el capitán de la Selección Argentina, Lionel Messi, arribó al Aeropuerto Internacional de Rosario «Islas Malvinas» en un vuelo privado. El astro futbolístico llegó acompañado por su esposa, Antonela Roccuzzo, y sus tres hijos, Thiago, Mateo y Ciro, con el objetivo de iniciar un período de vacaciones tras la exigente cita mundialista.
El avión privado que trasladó a la familia Messi tocó pista pasadas las 6:20 de la mañana, luego de realizar una escala técnica desde Nueva York. A diferencia de gran parte de la delegación oficial que regresó el lunes en el vuelo chárter de Aerolíneas Argentinas hacia el predio de Ezeiza, el diez optó por un itinerario personalizado para preservar la intimidad familiar y agilizar el traslado hacia su provincia natal.
Operativo de seguridad y traslado a Kentucky
Bajo un estricto protocolo de seguridad coordinado por las fuerzas locales y personal de la terminal aérea, los trámites migratorios se realizaron directamente sobre la pista de aterrizaje. Minutos después, una camioneta ingresó a la zona de hangares para retirar a los pasajeros sin que tuvieran contacto con las áreas públicas del aeropuerto, donde ya se concentraban decenas de fanáticos de manera espontánea.
La familia se trasladó de forma directa hacia el country Kentucky, el barrio cerrado ubicado en la localidad vecina de Funes donde poseen su residencia permanente en el país. El ingreso al predio estuvo custodiado por personal privado y efectivos policiales para garantizar la tranquilidad del futbolista durante sus primeras horas en la región.
El futuro inmediato del diez
Tras el desgaste físico y la carga emocional que significó la disputa del campeonato del mundo, Messi se tomará unos días de desconexión absoluta con sus seres queridos. Se espera que el futbolista permanezca en Funes durante las próximas semanas antes de emprender el regreso a los Estados Unidos para reincorporarse a los entrenamientos del Inter Miami en la Major League Soccer (MLS).
