
El presidente argentino, Javier Milei, anunció un decreto y un proyecto de ley para inhabilitar y castigar penalmente a las compañías que operan en las islas Malvinas sin autorización de Buenos Aires. La medida busca frenar el avance del millonario yacimiento petrolero Sea Lion, controlado por la británica Rockhopper y la israelí Navitas. Por su parte, el Gobierno británico y las empresas operadoras desestimaron la advertencia y ratificaron la continuidad de los proyectos de exploración.
La estrategia de Argentina para bloquear el petróleo en Malvinas
Durante un discurso oficial, el mandatario argentino detalló que prohibirá operar en el territorio continental a todas las corporaciones involucradas directa o indirectamente en el archipiélago. Las penalizaciones no solo alcanzarán a las firmas, sino también a sus directivos, accionistas y proveedores, quienes podrían enfrentar juicios en ausencia.
El presidente advirtió sobre el riesgo de perder las reservas marítimas si no se actúa con urgencia, buscando blindar recursos en una zona en disputa desde 1833.
La respuesta de las petroleras y el impacto en los mercados
Rockhopper y Navitas desestimaron las medidas al asegurar contar con respaldo británico y sostener el desarrollo de Sea Lion. No obstante, las acciones de Rockhopper cayeron más de un 5% en Londres y las de Navitas un 2% en Tel Aviv, sumando nuevos cortocircuitos con antecedentes previos en el país.
Londres defiende la autodeterminación de los isleños
El secretario de Exteriores británico, Ed Miliband, y el ministro de Defensa, Wes Streeting, defendieron la soberanía británica y el derecho a la autodeterminación de los habitantes del archipiélago.
