El Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil confirmó que habrá segunda vuelta el próximo 25 de octubre. Ninguno de los dos candidatos con mayor caudal de votos logró superar la barrera del 50% de los sufragios válidos necesarios para consagrarse en primera vuelta.
La jornada electoral de este domingo cerró con un escenario de extrema paridad. Con más del 91% de las mesas escrutadas, el candidato opositor Flávio Bolsonaro (Partido Liberal) dio la sorpresa al posicionarse en el primer lugar con el 47,95% de los votos. Por su parte, el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores) quedó en segundo puesto con el 44,08%.

 

Un conteo voto a voto
El desarrollo del escrutinio mantuvo en vilo a todo el continente. Durante las primeras horas del conteo, Flávio Bolsonaro consolidó una ventaja temprana gracias a la rápida carga de datos en los estados del sur y sudeste, zonas de fuerte impronta conservadora.
Sin embargo, a medida que avanzaba la noche y se computaban los votos del nordeste brasileño —el histórico bastión del Partido de los Trabajadores—, Lula da Silva acortó distancias, forzando de manera inevitable la definición en un balotaje.

Tres semanas de campaña decisiva
A partir de mañana, ambos comandos de campaña iniciarán una carrera contrarreloj de tres semanas para seducir al electorado que optó por terceras fuerzas y a los votantes indecisos.
El próximo domingo 25 de octubre los ciudadanos brasileños volverán a las urnas para decidir, en una elección polarizada, el rumbo político y económico de la principal potencia de América Latina para los próximos cuatro años.