
El norte de Venezuela enfrenta una de las peores catástrofes de su historia reciente tras registrarse un inédito doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5. Los movimientos, ocurridos de forma consecutiva la noche del miércoles 24 de junio de 2026, sacudieron con violencia a Caracas y la región costera, dejando hasta el momento un saldo oficial de 164 muertos y 971 heridos. Ante la magnitud de los destrozos, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó la emergencia nacional y declaró al estado de La Guaira como «zona de desastre».
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) detalló que ambos epicentros se localizaron sobre la falla de Boconó, una activa franja tectónica. Los sismos, con apenas 39 segundos de diferencia, colapsaron total o parcialmente más de diez edificios residenciales en sectores caraqueños como Los Palos Grandes y San Bernardino, atrapando a decenas de personas bajo los escombros. Un factor tecnológico clave fue la alerta sísmica de Google, que se activó en millones de teléfonos Android segundos antes de la réplica principal, permitiendo que miles de ciudadanos evacuaran a tiempo hacia las calles.
La infraestructura nacional sufrió daños masivos. El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar suspendió sus operaciones por fallas estructurales, mientras amplias zonas costeras continúan sin luz, agua potable ni señal telefónica. El colapso hospitalario obligó a improvisar centros de atención médica al aire libre.
La respuesta internacional no se hizo esperar. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el envío inmediato de ayuda humanitaria, asistencia médica y brigadas especializadas de búsqueda y rescate de agencias federales. A este soporte se sumaron delegaciones de rescate enviadas de urgencia por los gobiernos de México, El Salvador, Qatar y España. Desde una prisión en Nueva York, el expresidente Nicolás Maduro difundió un mensaje en redes pidiendo «máxima unión y solidaridad» al pueblo venezolano. Las tareas de rescate continúan contrarreloj debido a las constantes réplicas que azotan la región.
