En los pasillos del Palacio de Hacienda se respira un clima de máxima alerta financiera. El ministro de Economía, Luis Caputo, junto al presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, avanzan a contrarreloj en el diseño de una red de contención cambiaria bautizada en el mercado como el «Blindaje 2027». El objetivo central es robustecer las reservas internacionales y garantizar la paz cambiaria frente a una eventual dolarización de carteras que amenaza con recalentar la economía durante el próximo año electoral.

La preocupación oficial se fundamenta en un descalce técnico del programa financiero original. Si bien el Tesoro tiene cubiertos los vencimientos soberanos regulados de 2027 —estimados en US$ 24.900 millones—, las proyecciones iniciales no contemplaron la magnitud de la demanda de divisas por parte del sector privado. Según informes de las principales consultoras de la City porteña, la presión dolarizadora de empresas y ahorristas particulares podría dispararse y oscilar entre los US$ 30.000 millones y los US$ 40.000 millones a lo largo del próximo año.

La aceleración de la dolarización privada

La tendencia de cobertura en moneda extranjera ya muestra signos de marcada aceleración. Los registros oficiales del BCRA demuestran que las compras netas de billetes de personas humanas saltaron de US$ 2.821 millones en junio a US$ 4.124 millones en julio, reflejando un incremento del 46,2% en apenas treinta días. Operadores del mercado financiero local advierten que el apetito por activos dolarizados viene creciendo sostenidamente en los últimos meses, sirviendo como un claro preludio de la conducta que adoptarán los inversores en 2027.

Ante este escenario, los analistas técnicos estiman que el Banco Central requerirá un poder de fuego real y de libre disponibilidad cercano a los US$ 20.000 millones líquidos para intervenir de forma eficiente ante cualquier conato de corrida bancaria o cambiaria.

El menú de financiamiento internacional de Caputo

Para neutralizar la brecha, el equipo económico despliega una estrategia multiarticulada destinada a captar liquidez externa combinando tres frentes clave:

  • Garantías multilaterales para créditos privados: Economía mantiene negociaciones avanzadas para structured loans de bancos internacionales por un total de US$ 1.000 millones. Para blindar estos créditos, la Corporación Andina de Fomento (CAF) ya aprobó avales por US$ 250 millones y el fondo Fonplata convalidó un esquema complementario para apalancar otros US$ 500 millones. Esta metodología de garantías ya reportó US$ 3.200 millones al país mediante convenios celebrados con el Banco Mundial y el BID.
  • Postergación de deudas con REPOs: Con el fin de despejar el horizonte del año entrante, el BCRA ejecutó la refinanciación de US$ 6.000 millones en operaciones de pase pasivo (REPO) con un consorcio de diez entidades financieras internacionales, extendiendo los plazos de vencimiento de esos compromisos de pago hasta septiembre de 2028.
  • El factor de la asistencia de EE.UU.: El Palacio de Hacienda mantiene abierta la alternativa de activar canales de asistencia directa con el Tesoro de los Estados Unidos, repitiendo el esquema de intervención directa sobre el mercado de cambios que la administración norteamericana convalidó con éxito en octubre de 2025.

Con este entramado de préstamos internacionales, avales multilaterales y extensión de plazos, el Gobierno busca desactivar las expectativas de devaluación y blindar las variables macroeconómicas de la Argentina frente a las turbulencias políticas propias de la contienda electoral de 2027.