
La realidad laboral en Argentina profundiza su brecha territorial. Según los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) correspondientes al segundo trimestre de 2026, la desocupación promedio en el país se ubicó en un 7,9%, lo que se traduce en 1,73 millones de personas sin trabajo. Sin embargo, la cifra nacional oculta diferencias alarmantes entre las distintas jurisdicciones, con brechas que superan los diez puntos porcentuales entre las regiones con pleno empleo y las más castigadas por la crisis económica.
La región pampeana se consolidó como el epicentro de la falta de oportunidades, registrando un promedio regional de 9,7%. Al revisar el desglose por aglomerados urbanos, Gran Rosario encabeza el ranking nacional de desempleo con un preocupante 11,5%, seguida de cerca por Gran Córdoba con el 10,5% y la ciudad costera de Mar del Plata con un 9,9%. Las grandes urbes con más de 500.000 habitantes son las que más sufren el impacto del parate económico, mostrando una tasa del 8,3% frente al 6% de las localidades medianas y pequeñas.
Contrastes regionales: del desempleo en el GBA al oasis de la Patagonia y el NOA
El área metropolitana también refleja realidades dispares. En el Gran Buenos Aires (GBA), la tasa general fue del 8,2%. No obstante, al analizar el comportamiento interno, los Partidos del Gran Buenos Aires alcanzaron un 8,8% de desocupación, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se mantuvo en un bajo 5,6%.
En el extremo opuesto del mapa, el noroeste argentino (NOA) se posicionó como la región con menor índice de desempleo del país, promediando apenas un 4,3%. El dato más llamativo proviene de Santiago del Estero – La Banda, que registró un 0,9%, transformándose en el segundo valor más bajo a nivel nacional. El primer puesto histórico se lo llevó la Patagonia, donde el aglomerado de Viedma – Carmen de Patagones marcó un récord de apenas 0,7% de desocupación, contrastando fuertemente con el 9,2% registrado en Comodoro Rivadavia.
Descenso del empleo registrado y explosión de la informalidad laboral
Más allá de quienes buscan un puesto laboral y no lo consiguen, la calidad del empleo existente en Argentina encendió las alarmas de los analistas económicos. La informalidad laboral escaló al 45% en este período, marcando un avance progresivo frente a las mediciones del año anterior.
El cambio estructural desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei a fines de 2023 evidencia una precarización del mercado de trabajo: se destruyeron 631.300 puestos de trabajo bajo relación de dependencia (empleo registrado), sufriendo una caída del 4,7%. Como contrapartida, la ocupación no registrada o «en negro» absorbió a 780.600 personas. Esto demuestra que el leve crecimiento de la población ocupada no logra cubrir el ritmo de la demanda laboral actual, empujando a los trabajadores hacia la desocupación o el cuentapropismo informal.
