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Las próximas horas serán clave para la investigación por el brutal asesinado de Ángeles Rawson, a partir del análisis genético de ADN extraído del cuerpo de la adolescente, más precisamente de sus uñas. Esto serviría para cotejar esos rastros con la genética del único imputado en la causa, el portero Jorge Mangeri, quien luego de ser acusado denunció haber sido víctima de torturas y presentó sospechosas lesiones en su cuerpo.

El perito forense Miguel Maldonado deslizó que no son lesiones producidas por un tercero que quisiera amedrentar al portero, quien en realidad pudo recibir esos pequeños cortes de parte de la propia Ángeles al defenderse del ataque.

Los investigadores sospechan que Mangeri tapó las primeras heridas con otras que pudo haberse autoinfligirse para despistar.

Maldonado indicó que «para ser torturas, parecen un poco dispersas. Cualquier delincuente más o menos avezado esto lo resiste fácilmente,  son bastante superficiales. Algunas pueden haberse hecho con colillas de cigarrillos, no son profundas».

En ese sentido, analizó que las lesiones «podrían ser autolesiones», y ejemplificó: «A veces ocurre que le piden a un tercero ‘raspame…’. No parecen ser producto de vejámenes, de torturas. A mí no me impresionan. Cuando el objetivo es hacer sufrir y amedrentar a una persona, no son lesiones tan superficiales».

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