
El presidente argentino, Javier Milei, expuso hoy ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), donde pronunció un discurso de alto impacto geopolítico. Con un tono firme, el mandatario centró su intervención en un enérgico reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas y lanzó severas acusaciones contra el rol actual del organismo internacional.
Malvinas y la crítica a la inacción internacional
En el eje central de su presentación, Milei calificó a las Islas Malvinas como una causa nacional irrenunciable. El jefe de Estado acusó formalmente a la ONU de «mirar para el otro lado» ante la disputa territorial con el Reino Unido.
En un mensaje directo, rechazó el derecho a la autodeterminación de los isleños y declaró la invalidez de los referendos británicos. Asimismo, advirtió que la Argentina endurecerá las sanciones a las empresas que exploten hidrocarburos de forma ilegal en la zona en litigio.
Cuestionamientos a la ONU y alineamiento geopolítico
El mandatario no ahorró calificativos al referirse a la organización, tildándola de «inútil». Aseguró que los defensores de los derechos humanos dentro de la institución fracasaron al amparar a dictaduras sanguinarias y permitir el avance del terrorismo internacional.
En contraposición, ratificó el alineamiento internacional de Argentina con Estados Unidos e Israel. En este sentido, repudió las agresiones del régimen iraní y renovó el pedido de justicia por los atentados a la Embajada de Israel (1992) y a la AMIA (1994).
Inteligencia Artificial sin regulación estatal
En materia económica y tecnológica, el presidente proyectó el futuro del país de la mano de la innovación. Milei fue tajante al afirmar que el Estado argentino no regulará la Inteligencia Artificial (IA). Prometió otorgar beneficios fiscales a las empresas del sector y aseguró que Occidente debe liderar la expansión de estas tecnologías desde Argentina para el mundo.
